Cambio de rumbo en el pensamiento político europeo
La ambición imperialista de Adolf Hitler, en Alemania; como posteriormente de Yosef Stalin en la naciente URSS unida a un modelo político que aunaba el nacionalismo, con el populismo mediático; chocó bruscamente con los intentos occidentales de establecer una pacífica democracia basada en el liberalismo y en la conocida como «clase media».
Los revolucionarios bolcheviques vieron como sus ideas primigenias basadas en la florida oratoria de Lenin y sus sucesores ( Rikov y Molotov) , llena de ideales y grandes dosis de propaganda. Progresivamente fueron pasando de los «Soviets» al entorno cerrado, opaco y endogámico del «premier» ruso. Lenin prometió que «Todo el poder ha de recaer en los Soviets» , pero en su trayectoria política acabó asumiendo en su primera persona «la dictadura del proletariado» llegando a concentrar en su persona un gran poder, poder otorgado y refrendado por el todopoderoso y partido único Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS en adelante).
Ante la II Guerra Mundial la mayoría de los antiguos revolucionarios bolcheviques dudaban de la participación de la naciente URSS en una guerra que no era la suya. Muchos soviets abogaban por la salida de Rusia de la Guerra. Otros en cambio llevados por un enardecido entusiasmo por la revolución imaginaba exportar la exitosa revolución a los decadentes occidentales, había que combatir para reforzar el papel de la URSS como potencia global en el concierto de las naciones.
Los sucesores de Lenin, en especial Molotov ( 1930-1941), Tuvieron que lidiar con las primeras escisiones intelectuales dentro de los revolucionarios. Mantener la unidad en la revolución ante la posibilidad cada vez mas creciente de nueva guerra (o continuación de la anterior) hizo que los presidentes de la URSS tuvieran mucho mas poder del que había tenido Lenin.
Se necesitaba mano dura para los intelectuales que osaban cuestionar al PCUS o al régimen. Las purgas y los envíos a los presidios de Siberia fueron constantes. El poder de los «Soviets» quedó sometido al «Soviet Supremo de la URSS» controlado por el gobierno. De ser una revolución obrera inicial, pasó a convertirse la URSS en una dictadura personal.
V. Molotov Siguió el guion marcado por Lenin y mediante el «Tratado de no Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)«, mas conocido como «Pacto Molotov-Ribbentrop» (1939) Molotov sacó a la URSS de la Guerra Mundial. Al hacerlo el acuerdo previamente existente con las potencias occidentales aliadas también quedó en suspenso.

Como vimos en la anterior entrada en 1933 Adolf Hitler se convirtió en Canciller federal del III Reich alemán. Suerte de dictadura personal revestida de un liberalismo nacionalista con algunos guiños al fascismo italiano, comenzó a saltarse el tratado de Versalles, aumentando su ejército y amenazando a los países cercanos como Checoslovaquia, Austria y finalmente Polonia. Todo ello formaba parte de su nuevo imperialismo expansionista.
Al invadir zonas fronterizas con la URSS, esta respondió aliándose con las potencias occidentales. Para Adolf Hitler tener dos frentes abiertos, hacia el oeste. En esas condiciones el esfuerzo de guerra era enorme. Por ello se atuvo al pacto de no agresión. De esta manera Adolf Hitler podía concentrarse en el frente occidental y le dejaba también la puerta abierta hacia los Balcanes (Acceso Mar negro y a Oriente Próximo bajo dominio Otomano, aliado de Hitler)
Las potencias occidentales no se esperaban estos acontecimientos. Creían haber humillado a Hitler y con la alianza con la URSS sin rupturas aparentes, pensaban que la guerra no iba a ser muy duradera. Inflaron sus expectativas. en la creencia liberal inglesa de ser superiores moralmente. Sin embargo el expansionismo de Hitler , la invasión de Austria, parte de Checoslovaquia y en 1939 Polonia, echaron por tierra sus ideales y expectativas. La «burbuja» de Chamberlain, explotó ante los acontecimientos sobrevenidos, dando la razón a un ascendente W. Churchill quien ya avisó de las intenciones de Hitler y de su desconfianza hacia los nuevos dirigentes de la URSS.

El fascismo intelectual fue impregnando muchos países occidentales, en especial gran bretaña donde el fascismo se veía con buenos ojos al igual que el nacionalsocialismo. dado que los fascistas y nacionalsocialistas tuvieron su principal base social en la clase media y en la clase alta, la impregnación de estas nuevas ideas de entreguerras llegó incluso al entorno más cercano de la familia real ( reinando Eduardo VIII y la controvertida Wallis Simpson).
El peligro de expansión hacia occidente era cada vez mas real. Las democracias occidentales se debilitaban, los totalitarismos en cambio ascendieron y en pocos años gran parte de Europa estuvo bajo control de dictadores o regímenes autoritarios.

La debilidad de occidente posibilitó masacres terroríficas como la de la «shoah» judía (llamada también «Holocausto») en Alemania, los Gulasch Soviéticos en Siberia y campos de concentración inhumanos por todo el continente europeo. La Sociedad de Naciones prácticamente se quedó sin apenas recursos y sin fuerza para imponer la paz y la democracia como se pensaba en el periodo de entreguerras.
La debilidad de occidente tuvo su efecto sobre la naciente democracia liberal y social democracia occidental. El auge de los totalitarismos en un escenario de guerra total y global. El desarrollo de los medios de comunicación, usados como órganos de propaganda bélica, provocó que la democracia occidental estuvo a punto de desaparecer.
Para los fascistas y nacionalsocialistas, su régimen era «democrático». Mussolini fue investido Jefe de Gobierno en Italia por decisión del Rey Víctor Manuel III y conforme dictaba la constitución de Italia.
Adolf Hitler era Canciller Federal de Alemania por su victoria en unas elecciones «democráticas» en 1933 y Presidente en Funciones – Por fallecimiento del anterior, a la espera de convocarse elecciones presidenciales – conforme dictaminaba la constitución de Weimar de 1919 (Vigente durante el mandato de Hitler) .
Las propias reglas de la democracia y sus instituciones se mantuvieron intactas. Las contradicciones generaron desconcierto entre los demócratas. Muchos comenzaron a desconfiar en la democracia y a rechazarla
En la URSS la constitución vigente en 1939 era la elaborada por un comité en 1936 bajo la presidencia del entonces Secretario General del PCUS Josef Stalin. Futuro premier de la URSS (1941-1853).

En esta constitución la URSS se definía entre otras cosas como un estado «democrático». Molotov quería congraciarse con los Occidentales para evitar conflictos en continente Europeo y de esa forma poder desarrollar pacíficamente el nuevo régimen soviético en una fase que ya se podía definir como posrevolucionaria.
El «Premier» del Soviet Supremo de la URSS era un equivalente al Jefe de Estado. Este «premier,» aunaba también la jefatura del gobierno. Es elegido por los «comisarios del pueblo» (Equivalente a los diputados occidentales) representados en el Soviet Supremo (Parlamento federal), por vez primera en votación secreta y no pública como lo era anteriormente. También los diputados eran elegidos por sufragio por el pueblo, pero dado que el PCUS era el único partido legal en la URSS, solo podían votar a candidatos previamente seleccionados por el Soviet correspondiente. Pero para Stalin era una forma novedosa de «democracia».
En muchos países occidentales en los que aun sobrevivían democracias liberales, y en la clandestinidad maqui «Socialista, comunista o anarquista» de países totalitarios, esta nueva constitución y esta nueva «democracia» (Llamada en occidente «Democracia social» para distinguirlas de las «liberales«) tuvo mucho eco en la propaganda comunista occidental y parcialmente en la socialdemocracia marxista europea. Los anarquistas vieron en la URSS los mismos errores que entre los fascismos y liberalismos. ellos aunque intelectualmente se distanciaron, tuvieron que aceptar estas nuevas ideas para sobrevivir.
En 1941 A. Hitler , habituado ya a romper tratados y acuerdos a conveniencia, decide invadir la URSS, la propaganda lo argumentaba en términos históricos emulando Hitler a los grandes emperadores del pasado. Pero en realidad lo que le interesaba a Hitler eran los ricos yacimientos de petróleo rusos. Esta agresión provocó que Stalin que ya estaba en el poder rompiera el «Pacto de No Agresión» firmado en 1939 por su inmediato antecesor. Josef Stalin optó por virar hacia Occidente proclamándose su «aliado» contra los Nazis.
Aunque los líderes europeos del momento: F.D. Roosevelt (1933-1945), W. Churchill ( 1940-1946) y Ch. De Gaulle ( 1940-1945) desconfiaban de Josef Stalin (1941-1953) y su repentino cambio de rumbo; lo necesitaban para liquidar a Adolf Hitler (1933-1945). Dos frentes facilitarían las cosas a occidente y eso dio propagandísticamente oxígeno a los partidarios de la democracia liberal y la moribunda socialdemocracia de entreguerras.

En las cumbres de líderes aliados durante la guerra (Casablanca, El Cairo, Teherán y Yalta) estas diferencias de opinión sobre el futuro de Europa una vez ganen los aliados la guerra, marcaron distancias , algunas insalvables como la de Churchill y Stalin que no eran muy fluidas y las de Roosevelt ya enfermo de gravedad, que trataba a duras penas intermediar entre ambos líderes. ¿Democracia liberal occidental o Democracia social o prosoviética? , esa era una de las grandes cuestiones en juego.
Los británicos y estadounidenses eran partidarios de la «democracia liberal» , la URSS de su propio concepto y Francia era partidaria de la democracia social al estilo occidental (modelo que ya formaba parte de la intelectualidad socialista francesa, y de los partisanos). En general los liberales tenían su propio modelo, los socialistas uno modificado del prosoviético y los comunistas del soviético.
Tras la guerra la ruptura entre occidente y la URSS se hizo efectiva en la cumbre de Potsdam donde se puso fin oficialmente a la guerra y donde se materializó la gran ruptura. Aunque mantuvieron su relación durante la ocupación aliada de Alemania y en la nueva ONU (Creada den 1946) que debía sustituir a la desaparecida Sociedad de las Naciones.

Para asegurar la paz y evitar las rupturas, se creó un Consejo de Seguridad dotado de gran poder decisorio y apoyado por fuerzas militares internacionales (cascos azules), con los cinco vencedores de la guerra: Reino Unido, Francia, Estados Unidos, URSS y la República Popular de China. La mayoría occidental impuso la democracia tanto en el modelo liberal y el modelo social francés. URSS y China quedaban así marginados y en cierta forma «controlados o tutelados» por occidente. Tras la guerra se construyó la Comunidad Económica Europea (1953-1992) como marco de referencia para las economías europeas y evitar así los temidos y frecuentes desequilibrios europeos.
El nacimiento de la CEE puso a Europa en el mapa geopolítico e intelectual global. En el nuevo escenario surgirá un nuevo concepto de «democracia Europea» que difería sustancialmente de los modelos anteriores.

Tanto el liberalismo como el socialismo tuvieron su gran auge en el seno de la CEE. Ello transformó su forma de ver las cosas y los pensamientos fundamentales que alumbraron en el siglo XIX estas ideologías y que se transformaron en el periodo de entreguerras , la experiencia en la clandestinidad (Pensamiento maqui o partisano) durante la guerra y el desarrollo de la URSS (del bolchevismo revolucionario de Lenin, al sovietismo estatalista de Stalin) , dieron lugar a un nuevo liberalismo, un nuevo socialismo y un nuevo comunismo en la etapa posterior. Pero también quedaron fascistas, nazis y resto de totalitarismos afines , en la clandestinidad que usaron la democracia para rearmarse ideológicamente dando lugar a nuevos modelos de pensamiento de sus totalitarismos.
Con la Conferencia de Breton Woods se puso fin al patrón oro y a la posguerra, Convirtiendo a Estados Unidos como principal «superpotencia» en occidente y a su presidente en el «gendarme del mundo occidental». . Mientras que la URSS se configuró como su alter ego, dando lugar a una pugna entre ambos colosos que definir la próxima etapa de la «guerra Fría» (1945-1993).

