Del fascismo a la búsqueda del centro-siniestra.

Tras la caída del dictador Benito Mussolini en 1944 Italia entró en una fase de descomposición del Estado. Contrastaba esta idea de decadencia con el primer proceso de unificación del país realizada a finales del siglo XIX . Los italianos vulgarmente decían que en realidad no existía un único reino en Italia; sino dos «reinos» en Italia: el del «norte » y el del «sur», unidos en el centro por el «reino» del Papa. La iglesia Católica Romana – hegemónica en Italia en esta época – servía como engranaje necesario para mantener unido ese gran mosaico que era Italia.
Esta diferenciación tenía razones históricas, el norte era mas próspero, industrializado, con una sociedad moderna, europea, dinámica y con nexos internacionales. En cambio el sur era mas pobre, dedicado a actividades agropecuarias, una sociedad atascada en un sistema social feudal y señorial que les impedía desarrollarse.

En 1944 el «Reino del sur» se mostró leal a la monarquía , no tanto favorable al aún rey titular Víctor Manuel III (1900-1946), cuya imagen pública estaba completamente deteriorada por ser responsable directo de haber nombrado a Mussolini como Presidente del Consejo de Ministros de Italia; sino mas bien favorable al hijo y heredero de éste, el príncipe Humberto II (1946) , que, aunque educado en el fascismo, era mas partidario de avanzar hacia un régimen mas democrático.
Los del Sur comenzaron a impulsar la candidatura de un Liberal al gobierno que debía formarse tras la caída de Mussolini y de su sucesor Badoglio. El candidato entre los «preferiti» era Ivanoe Bonomi (1944-1945), el cual ya había sido presidente del Consejo de Ministros en 1921. Para muchos era una continuidad tras el paréntesis de Mussolini.
En el Sur además de estos movimientos gubernamentales y políticos, hubo conatos de secesionismo de Sicilia y de Cerdeña, impulsados principalmente por las principales familias detentoras del poder en estas islas (Mafia Siciliana con notables vínculos y apoyos gubernamentales en Estados Unidos). No consiguieron su objetivo.
En el norte el poder real estuvo en manos de los partisanos que constituyeron un Comité de Liberación Nacional, que proponía un gobierno de concentración nacional formado por la Democracia Cristiana, y el Partido Socialista Italiano, así con el apoyo de otros republicanos sin filiación y monárquicos de carácter liberal.
Los comunistas se centraban sobre todo en el Norte, pero también tenían intereses en el Sur. Ellos lo que buscaban era intentar cohesionar el estado italiano para evitar su descomposición. En un intento por llegar a acuerdos con los socialistas , los comunistas – Liderados por Togliatti – abandonaron temporalmente el carácter revolucionario y vinculado a la URSS con el fin de aunar voluntades en un proyecto nacional común.

Los Liberales progresistas (partido Azione) llegaron al poder en 1945 – con F. Parri como presidente del Consejo de Ministros – estaban en ascenso en aquel tiempo. Hicieron causa común con los liberales conservadores (Bonomi) y se acercaron a los democristianos y socialistas a fin de promover ese gobierno nacional de concentración, con todas las fuerzas «antifascistas» que se pudieran reunir.
En 1946 las elecciones dieron como ganador a De Gásperi , líder de la Democracia Cristiana, persona de consenso y de gran influencia en toda Italia y también el candidato preferido del papa Pio XII. De Gásperi optó por dar un paso adelante con la celebración de un plebiscito vinculante para determinar la forma de estado en Italia: Monarquía o República.

El voto a favor de la monarquía fue mayoritaria en el Sur; pero no en el Norte y centro de Italia donde predominaban los partidos republicanos que eran en 1946 los mayoritarios. Tras el éxito de la república, se produjo la abdicación de Víctor Manuel III en Humberto II, quien fue considerado rey para los «legitimistas» italianos, aunque ya no ejerciera como Jefe de Estado . El gobierno declaró abolida la monarquía en Italia y se proclamó la República Italiana.
De Gásperi se ocupó de crear el nuevo estado republicano incorporando a los debates preparatorios de la nueva constitución a todas las fuerzas del combinado gubernamental: liberales, demócratas cristianos, socialistas y posteriormente se incorporaron los comunistas.
El tripartito gubernamental inicial (Liberales, Demócratas Cristianos y Socialistas) era mayoritariamente republicano y cercano a los postulados católicos a través de las organizaciones de «apostolado» que fueron creándose en Italia. Estas organizaciones funcionaron como una especie de «quintacolumnistas» del papa Pio XII en la esfera política italiana.
Pio XII – que había sido muy cuestionado por su ambigüedad técnica en el tratamiento a dar al nazismo y sus campos de exterminio, y por haber firmado los Pactos de Letrán con Mussolini en 1929 – quería dar una nueva imagen a la Iglesia Católica para darle mayor visibilidad y darle una mayor influencia a la iglesia en la sociedad italiana de posguerra. Nuevamente la Iglesia se prestaba para ser el aglutinador del norte y del sur. Consideraba a la Democracia Cristiana como su partido preferido. El papel de la iglesia en Italia fue muy importante en estos tiempos de grandes cambios.
El nuevo gobierno Tripartito (1946-1947) se planteaba bajo las siguientes premisas:
- Aceptación plena de la democracia
- Rechazo absoluto de los totalitarismos: ni fascismos, ni comunismos
- Políticas reformistas y de equilibrio que aunasen a los distintos territorios que conformaban la «nación» italiana.
- Apuesta decidida por el mercado libre y el reconocimiento a la propiedad privada
- Reintegración de Italia en el concierto de las Naciones, ONU y otros organismos internacionales
- Aprobación y aplicación de la nueva constitución de 1946
- Aceptación de lo pactado en el tratado de Letrán de 1929 implicando con ello el reconocimiento de la existencia del Estado de la Ciudad del Vaticano como entidad política y jurídica a efectos internacionales.
- Planteamiento territorial enfocado a mantener la unión italiana, pero al mismo tiempo a preservar las identidades culturales de los distintos territorios. Se abogaba por fórmulas federales o bien de gobiernos autónomos.
Los Socialistas (Partido Socialista Italiano, PSI en adelante) se encontraban en inferioridad en este gobierno dominado por la Democracia Cristiana, el motivo principal era su división interna en varias facciones y también por territorios. Básicamente presentaban dos tendencias:

1/ Línea social Liberal y humanista de Pertini que muchos identificaron como una versión depurada del fascismo residual y de viejos postulados socialistas.
2/ Línea socialdemócrata de Saragal mas mayoritaria, moderna y cercana a los postulados de la nueva socialdemocracia alemana.
En 1947 hay una remodelación del Gobierno y se pasó de un tripartito a un cuatripartito, incluyendo en esta ocasión a los comunistas. Los comunistas previamente habían colaborado parlamentariamente con el gobierno tripartito anterior, pero no habían sido aceptados por sus vínculos con la URSS y sus intentos anteriores por promover una revolución soviética en Italia. Sin embargo no quería quedarse al margen, por lo que moderó su discurso enfocándolo mas hacia la socialdemocracia en un intento por converger con los socialistas de Saragal.
Ese intento de convergencia llevo a plantear la creación del Frente Democrático Popular a modo de coalición política para presentarlo en 1948 en las próximas elecciones. Los socialistas se hicieron con el Frente, eliminando de esta forma cualquier amenaza al gobierno tripartito anterior.
Los socialistas llegaron por su cuenta a un acuerdo con los democristianos para establecer cual debía ser la posición de Italia en la Guerra Fría (1945-1993) y se decidió que fuera la del bando occidental, despejando cualquier duda al respecto. Al quedar en minoría los comunistas del PCI de Togliatti se unió al nuevo gobierno cuatripartito junto a liberales, democristianos, socialistas y comunistas.
A partir de 1948 y hasta la finales de los años 50 los debates parlamentarios y las discusiones entre los socios de gobierno se fueron sucediendo sobre algunos temas esenciales para definir la nueva Italia surgida de la posguerra:
- Las colonias. Hubo dos tendencias: por una parte los propios colonizados deseaban la independencia a consecuencia del proyecto de la nueva ONU de descolonizar y acabar con los grandes imperios coloniales; por otra parte, los liberales y demócratas cristianos querían conservar el imperio otorgándoles a las colonias un régimen autónomo; en cambio socialistas y comunistas deseaban liquidar el imperio ofreciendo a los descolonizados el reconocimiento de sus independencias.
- Presencia de EEUU en Italia. Desde el final de la segunda Guerra Mundial los Estados Unidos habían mantenido una profunda relación con las autoridades del sur y también con el gobierno moribundo de Víctor Manuel III. Tenía bases en el sur e intereses comerciales en Italia (ERC, «Plan Marshall«, ayuda posterior) . Si bien Italia agradecía a EEUU su ayuda en la guerra, le pedían amablemente que sus tropas salieran de territorio italiano, a cambio valorarían entrar en la fundación de la futura OTAN (1949). Por otro lado el Ejercito italiano aun no estaba reformado y en el contexto de la Guerra Fría, los estadounidenses serían una buena protección. Mantuvieron acuerdos bilaterales. Para esta decisión fue fundamental el viaje que hizo De Gásperi a Estados Unidos.
- Reivindicaciones territoriales de Francia, Austria y Yugoslavia. Este era un problema histórico que de nuevo resurgía de sus cenizas. Francia consideraba que la frontera entre ambos países era confusa y que el Valle de Aosta era francés, sin embargo este valle estuvo muy ligado al patrimonio de la Casa de Saboya (Rama de Saboya-Aosta), incorporada primero al Reino de Cerdeña y después al de Italia; por tanto el gobierno republicano italiano la reclamaba, al considerarse entidad estatal sucesora del extinto Reino de Italia.
- Austria reclamaba el Tirol. En este caso pasó a Italia. Finalmente el tema mas complicado fue averiguar a quien debía pertenecer Trieste y los famosos «territorios irredentos» en el Adriático en disputa entre ambos estados desde la unificación Italiana. En el pasado se consideraban territorios imperiales austriacos que tras la unificación Italiana pasaron «de facto» a Italia cuando se disolvió el Imperio Austrohúngaro. Pero no se pudieron fijar «de iure» las fronteras a causa de la atomización del Imperio en varios estados. Generó muchos conflictos entre ambos países sin llegar a una conclusión, hasta la desaparición de Yugoslavia como estado, que también los reclamaba; fue entonces, cuando pasaron definitivamente a Italia.
En los años 50 se produjo un punto de inflexión en el proceso reunificador y democrático italiano. Atrás quedaron los años de penuria, gracias al Plan Marshall (European Recovery Plan) la reconstrucción y desarrollo de la economía italiana fue espectacular. Si bien los mas beneficiados fueron los del norte, los del sur no se vieron en esta ocasión privados del desarrollo. Las autoridades locales fueron fortalecidas, se industrializó parcialmente el sur y se redujeron relativamente las desigualdades sociales.

La política de tripartito y de cuatripartito al final acabó abandonándose en un intento de formar un bipartito asimétrico entre la Democracia Cristiana y el PSI ya enmarcado en el ámbito de la Socialdemocracia. Fuera de estas tendencias surgieron – de la atomización sufrida por la Democracia Cristiana en esta década – otras fuerzas políticas como el «Movimiento Soziale Italiano» (MSI) y algunas formaciones en construcción que trataban de recuperar el ideal de retorno de la monarquía en Italia. Estos movimientos sociales y políticos no tuvieron un gran impacto en la sociedad, pero mostraban la debilidad de la Democracia Cristiana, partido hegemónico en la Italia de Posguerra.
En el seno de la Democracia Cristiana se produjo un fenómeno de revisionismo que provocó una constelación de tendencias en su seno:
Del Lado del Catolicismo estaban los jóvenes de Acción Católica y los sindicatos obreros católicos que abogaban por un mayor conservadurismo de la formación en línea a la adopción de políticas que mostraban populismo y amarillismo mediático para atraer a las masas, especialmente para atraerse a la juventud y al mundo obrero a la formación. Este grupo estaba muy potente en el sur y sobre todo en ambientes rurales.
Frente a los católicos, estaban los nuevos líderes que abogaban por una regeneración y una refundación de la Democracia Cristiana impulsándola al encuentro con los socialistas (Recordando la época del tripartito inicial); incluso adoptando postulados socialdemócratas que pudieran asumir en su ideario si era bueno para lograr la confluencia. A este giro de al Democracia Cristiana se le llamó «a la siniestra» (izquierda en italiano).
El PSI ,liderado por Nenini, en estos momentos también estaba habiendo una lluvia de ideas; aunque persistía la idea del mundo bipolar en clave socialdemócrata siguiendo el modelo alemán. El PSI aceptó dar apoyo a la OTAN y a la nueva CECA (Comunidad Europea del Carbón y Acero) – el embrión de la futura Comunidad Económica Europea (CEE). La confluencia con los demócratas cristianos «a la siniestra» era posible.
Los comunistas de Togliatti también viraban hacia la socialdemocracia siguiendo los postulados alemanes introduciendo una «vía italiana al Socialismo«. Eliminó la tutela de la URSS y abandonó la ortodoxia del sovietismo. Sin embargo, no logró unirse con los socialistas en un frente común. Su socialismo a la italiana era un comunismo con características italiana. No dejaba de ser un comunismo alineado con la URSS. No obstante este giro posibilitó aumentar su base de afiliados y de apoyos sociales.
En 1958 toda Italia estaba inmersa en la gran revolución que supuso para la Iglesia Católica – Recordemos muy vinculada hasta entonces con la Democracia Cristiana y con los asuntos internos de Italia – preparar el gran Concilio Vaticano Segundo (1963-1965) que puso en marcha el carismático papa Juan XXIII (1958-1963).
Si Pio XII se le considera un papa conservador, ambiguo con los totalitarismos con los que tuvo que lidiar, con una imagen cuestionada y cuestionable, a Juan XXIII se le considera un papa renovador y reformista, alejado de la línea política y eclesial de su antecesor.

Juan XXIII trataba de no entrometerse en los asuntos internos de Italia, para de esta manera proteger la imagen de neutralidad ante los asuntos temporales y las relaciones con los estados. Sin embargo es notorio y conocido que era partidario de la democracia cristiana «a la siniestra».
En sus encíclicas mas conocidas – «Master et Magister» (1961) y «Pacem in Terree» (1963) – muestra un gran deseo por desarrollar la Doctrina Social de la Iglesia siguiendo los pasos, tanto de los postulados de la democracia cristiana como también, y esta fue la novedad, algunos postulados útiles de la socialdemocracia. Obviamente su interés no es ideológico, ni político; sino que los veía como herramientas necesarias para afrontar el cambio social ante los cambios del siglo.
Juan XXIII se dispuso a afrontar el nuevo tiempo abriendo la Iglesia a otras realidades del mundo moderno, al diálogo ecuménico y con otras religiones, a una nueva relación con los estados y sobre todo afrontar la realidad de contar con los laicos en la vida de la iglesia y en su gobierno. Juan XXIII quería dejar claro que la Iglesia estaba al servicio del «Pueblo de Dios» y en ese pueblo entraban laicos y miembros del clero, sin distinciones entre ellos. Fue toda una revolución que fue seguida con mayor o menor fortuna por sus sucesores: Pablo VI, (1963-1978) Juan Pablo I (1978), Juan Pablo II (1978-2005), Benedicto XVI (2005-2013) y el actual Francisco I (Desde 2013).
En Italia, mientras tanto, se movían experiencias en el seno de los partidos políticos:
En el PCI , muere Togliatti y aunque hay continuidad en el camino a seguir, algunos nostálgicos del pasado, reivindicaban que el partido debería recuperar sus señas de identidad como revolucionario y en alianza con el PCUS. No obstante la línea oficial. próxima a la socialdemocracia, seguía intacta.

En 1968 Italia se unió al gran movimiento estudiantil que recorrió toda Europa y que en Italia se conoce como «Revolución del 68» ( en otros lugares como España «mayo del 68″) la mayoría de los partidos políticos europeos estaban liderados por personas de avanzada edad que habían vivido la segunda Guerra Mundial y que no entendían el mundo moderno. La juventud universitaria se levantó para reivindicar la necesidad de cambio que tenían muchos partidos y países.
Los socialistas italianos aupados por el empuje de una juventud mucho mas dinámica y en fase revolucionaria, se incorporó a la revolución alejándose del bipartidismo con la democracia cristiana y acercándose al PCI que estaba virando también hacia su izquierda.
La democracia cristiana conoció su momento de mayor debilidad al no saber como hacer frente a las protestas estudiantiles y al nacimiento del terrorismo protagonizado por las «Brigadas Rojas» (conglomerado de estudiantes de izquierdas, obreros, y revolucionarios sin adscripción) que acabaron con la vida de primer Ministro Aldo Moro, el líder de Democracia Cristiana. Hubo un resurgimiento de los grupos mafiosos en varias partes de Italia. La democracia cristiana quedó herida de muerte.
Los sindicatos, los empresarios y los políticos se vieron avocados a buscar salidas viables a lo que parecía un retorno al caos de la posguerra. El PSI salió al rescate de Italia con un líder quemado por los años de política, G. Andreotti pero que aun tenía gancho en las masas partidarias de la socialdemocracia clásica italiana.
Su solución fue vuelta a los orígenes, formar un nuevo gobierno cuatripartito (liberales, demócratas cristianos, socialistas y comunistas), donde las decisiones las tomasen, en esta ocasión , los socialistas. El planteamiento básico era establecer un «compromiso histórico» entre todas las fuerzas para poner orden en la república.
Esta experiencia sirvió a los demás partidos del cuatripartito para renovar sus ideas y sus acciones. La democracia cristiana se decidió definitivamente por avanzar «a la siniestra» comenzando un proceso de desvinculación con la Iglesia Católica al definirse estatutariamente como partido «Laico». Dejó de ser propiamente el «partido del Papa«.
Durante los gobiernos de Andreotti (1972-1973, 1976-1979 y 1989-1992) El terrorismo de Brigadas Rojas aumentó, al igual que la acción de las mafias. Hubo corrupción política a varios niveles y en varios partidos. El PSI siguiendo la linea socialdemócrata avanzó mucho en su plasmación social en un intento por pacificar y reorganizar el estado, sin embargo también tuvo críticas y una oposición democristiana a su primacía en sus gobiernos cuando estos eran en coalición.
El PCI en los años 70 aumentó su numero de afiliados, votantes y seguidores a causa de la grave situación económica que padecía el país. Ahondando en su ideario «vía italiana al socialismo», trató de confluir con los socialistas; pero su presencia en le gobierno no gustaba mucho a las otras formaciones. Andreotti logró una solución. Que el PCI se abstuviese en las elecciones , que no participara del poder, pero tampoco colocarlo en la oposición. La colaboración PCI y PSI se hizo entre bambalinas, quedó fuera del marco gubernamental y dentro de la lógica de pactos parlamentarios.
En los años 70 el principal problema era el mismo del origen del estado italiano en 1861: el problema territorial y las grandes diferencias aun existentes entre el Norte y el Sur. En época de carestía el sur se agitaba mas que el norte, donde los salarios eran mas bajos que los del norte. Mientras que en época de bonaza, el norte se llevaba todos los beneficios y el sur no los veía.
Aunque en 1972 se aprobó un nuevo estatuto de los trabajadores , la situación no cambio mucho porque el problema laboral entre el norte y el sur, además de histórico, era estructural. La tradición mandaba sobre las nuevas relaciones laborales. Los viejos poderes feudales económicos del Sur primaban sobre las nuevas formas de ejercer el poder económico en un marco democrático y de libre mercado que se estaba poniendo en marcha en el Norte.
En la época de Andreotti se produjo la rápida secularización de la sociedad italiana. En 1974 se aprobó la nueva mayoría de edad a los 18 años. En 1978 se aprobó la primera ley del aborto de Italia con una fuerte contestación de la Iglesia Católica y de sectores conservadores muy influyentes de la democracia cristiana. Esta ley provocó que los demócratas cristianos ralentizaran el viraje «a la siniestra» y fueran distanciándose de los socialistas, pero sin romper con ellos.
En 1978 surgió una nueva generación de políticos, Andreotti fue desplazado por B. Craxi quien rompió sus compromisos con la democracia cristiana y sus lazos con el PCI. El PSI buscaba gobiernos en solitario. Se declaraba Laico y Republicano y su interés era buscar la estabilidad y renovar el sistema público italiano, modernizándolo. El PCI cayó en picado y prácticamente desapareció de escena, quedando como un partido marginal en la política
El socialismo italiano siguió la estela de la Socialdemocracia alemana; pero en su aplicación práctica encontró dificultades para obtener el mismo éxito que existió en Alemania. Por un lado sus vínculos con la democracia cristiana por su banda derecha, como sus compromisos con el comunismo por su banda izquierda, le obligaron a dar bandazos en su aplicación práctica. En la época de Andreotti sin duda fue la de mayor aceptación y donde mas logros cosechó el socialismo italiano. La experiencia italiana fue tenida muy en cuenta por el socialismo español a partir de 1974.
Dada la vinculación con la iglesia católica posconciliar con la política italiana, las facciones mas «progresistas » de la Iglesia Católica hicieron causa común con los socialistas italianos. Muchos fieles católicos militaban en las filas socialistas, incluso en las comunistas y muchas de las ideas socialdemócratas «a la italiana» sirvieron como argumento para las comunidades, grupos y movimientos de base católicos. Hubo sinergia en ese sentido, aunque no gozaban de mucho aprecio por la jerarquía italiana, que era mas conservadora y mas vinculada con la demócrata cristiana.
Alemania puso los cimientos de la socialdemocracia moderna y en cada país la socialdemocracia se desarrolló de manera diferente, atendiendo a las características propias del sistema político existente. En el caso italiano fue uno de los primeros donde el comunismo se desligó de la tutela de la URSS para abrazar la socialdemocracia al estilo de Italia en este caso. Esta fue la clave principal de la expansión de la socialdemocracia en Europa, en cada país un sistema diferente, pero todos unidos por los mismos postulados programáticos y no dogmáticos.