La muerte de la revolución rusa. Nacimiento del imperio soviético.

El tratado de «No Agresión» de Molotov-Ribbentrop había dado respiro a la URSS para acometer el desarrollo del país en base a nuevos principios organizativos, ideológicos, sociales y económicos.
El «bolchevismo» inicial, reinterpretado por V. Lenin como «Marxismo científico» (También conocido como «Marxismo-Leninismo» o simplemente «comunismo«) había pilotado las primeras décadas de la «revolución» bajo la batuta del todopoderoso y omnipresente Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS en adelante).
Los líderes revolucionarios fueron evolucionando desde la acción directa al gobierno ordinario del país. Molotov comenzó a vislumbrar la necesidad de contar con un aparato del estado mas eficiente en los asuntos internos y una posición mas clara en política exterior.
El PCUS apenas se había desarrollado desde su fundación y aun los debates internos acusaban grandes dosis de propaganda revolucionaria y un cierto desarrollo de establecer una doctrina unificada. Las facciones del PCUS comenzaban a amenazar la ruptura con el núcleo central del partido dirigido con puño de hierro por el «Premier» y secretario general del Partido.

Los nacionalismos periféricos que habían sido anexados muchas veces a la fuerza, al antiguo imperio de los Romanov, en especial los asiáticos, querían su independencia. Muchos apoyaron a los revolucionarios bolcheviques y sus sucesores comunistas en la creencia que la revolución les daría la libertad para iniciar su proceso de independencia. Para el comité central del PCUS y de la URSS esto era un gran problema. La URSS podría desintegrarse. Mantener un imperio heredado de los zares, además de costoso incluía problemas antiguos no resueltos.
Por otro lado estaba la realidad cotidiana, la gente se moría de frio y hambre, para muchos, los revolucionarios no habían traído la idealizada sociedad «comunista» como muchos creyeron que iba a ocurrir. Los mismos problemas que en tiempos de los zares existía, ahora continuaban con las nuevas autoridades.
Los problemas se iban reproduciendo sin control de las autoridades, la guerra continuaba, al igual que la economía de guerra. El sueño revolucionario comenzó a desaparecer, la protesta social emergía con fuerza. Muchos pedían retornar al pasado, otros a seguir la linea trotskista (Es decir retomar el proyecto constitucional que se llevó a cabo tras la revolución de febrero de 1917). EL revisionismo comenzó a hacer meya en la URSS.
La reforma constitucional de 1939 había planteado la necesidad de caminar en el plan inicial de la revolución: tras la toma del poder, llegaría la «dictadura del proletariado» que daría lugar a la esperada «sociedad comunista«. Lenin había rectificado a K. Marx en este proceso apostando por una larga dictadura a modo de periodo transitorio entre el «viejo» sistema y el «nuevo» sistema. Sin embargo el transcurso de los acontecimientos había vuelto mas mas radicalizados e idealistas hasta rozar el fanatismo a los líderes del PCUS.
La propaganda soviética fue perfeccionada tras la experiencia exitosa de J. Goebbles en la propaganda nazi en Alemania . No solo con material gráfico o prensa como se hacía antes de la guerra; en la nueva propaganda, se utilizaban los modernos recursos cinematográficos y la propaganda realizada a través de la radiodifusión. Fueron elementos indispensables para un nuevo tipo de propaganda mas agresiva. Llegaban a mas gente y de forma más rápida.
El órgano de propaganda del PCUS se ocupó de establecer un ideario básico, basado en principios y valores revolucionarios; basados en doctrinas inamovibles y dotados de un nuevo culto a la personalidad de los «premier» presentados a menudo como «padres de la Patria» y como «mesías redentor«. Muchos analistas de entonces occidentales consideraban que los comunistas soviéticos habían inventado una nueva «religión comunista«, con sus jerarquías, dogmas, principios y valores…
En 1941 Iosif Dzhugashvili, mas conocido como «Yosef Stalin» o simplemente «Stalin» fue elegido como nuevo «premier» (Entre 1941-1946 Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, 1946-1956, Presidente del Consejo de Ministros) soviético.
Stalin nació en 1878 en Gori en la actual república de Georgia, por entonces territorio que formaba parte del imperio Ruso. Su nacimiento, crianza, educación y cultura fueron fundamentalmente asiática, en un territorio fronterizo donde varias rutas comerciales confluían en el Cáucaso. Allí se dieron cita muchas etnias, culturas, religiones y lenguas.

Era una zona donde la influencia del imperio ruso era menor al ser la provincia Transcaucásica una zona periférica del antiguo imperio ruso. El estado ruso apenas tenía presencia, mas allá de sus gobernadores y guarniciones militares locales. Las provincias periféricas del imperio ruso siempre habían gozado de cierta autonomía regional o local.
Hasta la llegada de Stalin, todos los «premier» habían sido «ruso-occidentales o ruso-europeos o rusos-blancos» por lo que imprimieron sus regímenes con modelos o con ideas originarias procedentes en gran parte de Europa occidental. Los primeros «premier» descuidaron la frontera asiática de Rusia y mantuvieron sin población la inhóspita tundra siberiana.
El Ferrocarril Transiberiano creado en la época del imperio de los zares para llevar tropas a la lejana base naval de Port Arthur, base que controlaba todas las operaciones rusas en el Pacífico. Esta era la arteria principal que conectaba Moscú en la zona europea, con Vladivostok en la zona asiática. Salvo el ferrocarril apenas existían carreteras en la zona asiáticas.
A lo largo de su trayecto por Asia se fueron configurando, con los trabajadores del ferrocarril, pequeñas aldeas autogestionadas y donde también se asentaron etnias minoritarias que preservaron, gracias al aislamiento, su identidad «nacional» y/o religiosa. La presencia del estado allí era meramente testimonial o incluso nominal.
Con la llegada de Stalin el «abandono» de la rusia asiática desapareció. Stalin decidió que había que controlar al Partido dentro de unos límites políticos e ideológicos y aumentar el poder del Estado en materia económica, social y en los asuntos exteriores. Para Stalin el estado ruso («Madre Rusia«) era preexistente al partido y por tanto el partido debía estar sometido al estado y no al revés como se había planteado inicialmente por Lenin.
La URSS no debía salirse de la segunda gran guerra europea; sino implicarse en ella de forma decidida. En 1941, Adolf Hitler (Canciller Federal [imperial] del Reich) comenzó la «invasión de Rusia» rompiendo unilateralmente el pacto de «no agresión«.
La victoria soviética en la batalla en Stalingrado sorprendió a propios y a extraños. El Ejército Rojo, pasaba de ser una milicia de partido mal entrenada y mal pertrechada, a ser un poderoso ejercito nacional, moderno y al servicio del Estado soviético, controlado por el ministro de defensa, bajo control del «Premier» y no por el comisario correspondiente del PCUS como se hacía anteriormente. El Ejercito Rojo fue una de las instituciones estatales soviéticas mas apreciadas por la población, algo que era muy útil a los servicios de propaganda interior.
A medida que Stalin fue tomando posiciones en el complicado y altamente burocratizado estado soviético, fue ganando mas poder hasta convertirse de facto en un dictador , con un régimen personal, totalitario y expansivo de partido único. El culto a la personalidad fue el núcleo central de la propaganda soviética. Stalin fue elevado a los «altares de la patria» como símbolo de unidad y como líder indiscutible, al modo de los antiguos zares rusos.

Una vez controlado el partido y el estado, se propuso desarrollar la economía soviética siguiendo un modelo «racional y científico» (acorde con la ideología marxista-leninista, reinterpretada hábilmente por Stalin). Durante su mandato:
Incorporó al parlamento soviético y a las estructuras de poder regional y local a las comunidades aisladas y a poblaciones nuevas creadas en la zona asiática. Especial cuidado tuvo con someter a los nacionalistas de la periferia. También a los líderes religiosos y a las organizaciones religiosas, otorgándole cierta tolerancia.
En los primeros años de Stalin, aun no tenía muy pensada la política religiosa, en especial el papel de la iglesia ortodoxa rusa en el nuevo estado soviético. La iglesia ortodoxa tuvo en los inicios de la revolución un papel de liderazgo: la de 1905 y papel dinamizador en la de febrero de 1917. Parcialmente fue importante (a los efectos de la gestión de masas) en la revolución de octubre de 1917, aunque no determinante.
Aunque fue prohibida por Stalin como el resto de iglesias cristianas, comunidades islámicas y judías, budistas y animistas mongoles; la iglesia ortodoxa rusa, siempre gozó de una cierta tolerancia en el régimen soviético, aunque obviamente no de forma oficial, – la URSS era oficialmente un «Estado Ateo» – y con muchas restricciones para el culto público.
Lo segundo que hizo Stalin fue establecer una economía planificada «científica y racional«, creando infraestructuras básicas para articular todo su inmenso territorio. El ferrocarril transiberiano fue ampliado con el «Transcaucásico» , ampliación de nuevos ramales del transiberiano para colonizar la tundra siberiana y posteriormente con el «Transmanchuriano«. El primero conectaba con la red turca y el segundo con la red China.
El Ferrocarril seguía siendo un elemento importante para el desarrollo de los pueblos del interior. No solo permitía llevar tropas, sino también aumentar el poder del estado, evitar el aislamiento de poblaciones y de control político (e ideológico) de la sociedad local. También se amplió la red de carreteras en la zona asiáticas.
Además de las infraestructuras Stalin se ocupó de la mayor demanda de la población, el desarrollo de los Servicios Sociales del Estado y su modernización: Sanidad, educación, formación profesional, Investigación científica, universidades, centros culturales, fomento de las artes, danza, música, literatura, cine y teatro.

Para Stalin imponer una ideología a la fuerza no servía de nada. Stalin propuso que en vez de imponer, proponer y motivar. Haciendo partícipe al ciudadano en la construcción del estado soviético y presentando esa participación como un «servicio personal a la patria«, como una forma de ascenso social, de mejora de la economía doméstica, como forma de mejora de las condiciones de vida y como una forma de progreso social en la vida a través de la formación, el trabajo y la cultura.
Stalin puso mucho empeño en modernizar rusia a través del desarrollo de la industria y del sistema agropecuario, sobre todo aprovechando la inmensidad del territorio, el moderno sistema de colonización, la abundancia de recursos y sobre todo la abundancia de mano de obra disponible.
Stalin quería, según su propaganda, poner fin a la «revolución» » y establecer transitoriamente un gobierno fuerte que de manera racional y científica (Desaparece en sus discursos la «dictadura del proletariado«) que de forma efectiva lleve a la unión soviética a la esperada «sociedad comunista». Una vez logrado era partidario de la expansión a otros estados. La expansión del comunismo era una de sus grandes aspiraciones.
Cuando acabó la guerra entre 1945 y 1946 se estableció en Yalta, Potsdam y Bretton Woods un nuevo «Orden mundial» dominado por las cuatro potencias vencedoras en la guerra: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la URSS. Al ser mayoritarios los estados que estaban dominados por democracias liberales y por sistemas económicos capitalistas, ese nuevo orden mundial dejaba poco margen de maniobra a la URSS.
Las potencias occidentales no constituían un frente unificado y homogéneo. Las desconfianzas de Winston Churchill (primer ministro del Reino Unido) hacia los soviéticos y su visión decimonónica del liberalismo conservador, provocaron que otros actores no estuvieran cómodos en la alianza vencedora de la segunda guerra mundial.
En Estados Unidos estaba como Presidente, un enfermo de gravedad Franklin Delano Roosevelt que a duras penas podía asistir a las cumbres aliadas; pero su inteligencia, fuerza y dedicación a lograr el entendimiento entre las partes se unieron para no dar al traste con la alianza. Roosevelt tras la guerra, se fue acercando a Stalin en los análisis y en las grandes decisiones, dejando al margen a Churchill y ninguneando a Charles De Gaulle (Presidente de la república francesa).
Por otra parte la guerra en el Pacífico había acercado a la política exterior soviética, a Corea del Norte (Régimen similar al soviético) y al partido Comunista de China (En la oposición en la guerra mundial), contra el imperialismo japonés. Entre ellos se forjó una segunda alianza estratégica similar a los aliados en occidente. A la larga esta segunda alianza jugó un papel importante en la política exterior soviética.
En el nuevo orden, Europa destruida por la guerra y necesitada de ayuda económica y financiera exterior, quedó fuera de juego, cediendo el papel director a Estados Unidos en el caso de la mitad occidental y a la URSS en la Europa del Este. Esta división de Europa provocó la formación de «áreas de influencia» entre occidente y oriente.
Para la URSS esta división del mundo en áreas de influencia favorecía sus intenciones expansionistas, no sólo hacia el este de Europa; sino también por Asia y África. Estados Unidos era hegemónico en América y Oceanía – liberada del imperio japonés – se la repartieron por igual británicos y estadounidenses. Este nuevo internacionalismo basado en el equilibrio entre «áreas de influencia» llevó a la regionalización y al mundo bipolar que protagonizó la segunda mitad del siglo XX.
La URSS en proceso de cambio y desarrollo estatal con un dictador en la cúspide del poder, el sistema estatal se burocratizó aun mas, se dotó al «Ejército Rojo» de una estructura militar mas moderna, unos recursos financieros y de recursos inagotable, con militares de alta graduación bien formados, tropa bien adiestrada y motivada para el combate.
La ciencia se puso al servicio de la industria armamentística, de las universidades estatales surgieron infinidad de ingenieros que engrosaron las filas de la potente industria militar soviética. Stalin que conocía el potencial destructivo de Estados Unidos; sobre todo en lo tocante al programa nuclear militar, no podía quedar en desventaja en caso de colisión directa con EEUU. El recuerdo de Hiroshima y Nagasaki obligaban a Stalin a poner al mismo nivel su, por entonces, primitivo programa nuclear, con el estadounidense. Esto dio lugar a una «carrera armamentística» sin precedentes, convirtiendo a la URSS en una «Potencia nuclear» y a nivel global en una «superpotencia«.

Stalin quería expandir el modelo soviético a todo el mundo. Fomentó un nuevo movimiento «comunista» internacional, tras liquidar el Komintern (III Internacional en Europa occidental), fomentando revoluciones en países no comunistas, apoyando a partidos comunistas en esos mismos países, dotándoles de armamento y estrategas, así como financiación. En países que controlaba tras la guerra, los «dogmas» soviéticos se fueron imponiendo en el rosario de «repúblicas populares» que se fueron creando en esos años.
Stalin se presentó en la propaganda soviética como líder indiscutible del comunismo a nivel internacional. Se presentó como un «Guía» carismático para todos los comunistas del mundo. En su propaganda su expansionismo se veía como un movimiento liberalizador de imperios decadentes y opresores.
El comunismo se presentaba en la propaganda como un ideario salvífico y liberador. Según la propaganda, el comunismo «libraría» a los europeos de la socialdemocracia ( a cuyos seguidores Stalin llamaba «chovinistas sociales«) y de los regímenes liberales «imperialistas y decadentes» de occidente.
Sin embargo este mesianismo liberador de Stalin chocaba de lleno con los nacionalismos y con las visiones marxistas-Leninistas alternativas a nivel local fruto de los primeros revisionistas. En estos territorios (Bajo la influencia soviética) muchos intelectuales comunistas veían a la URSS como un nuevo imperio. Muchos comunistas querían preservar su identidad nacional y sus tradiciones políticas. Necesitaban establecer sus propias formas de entender las necesidades reales del país. Muchas de las cosas impuestas por la URSS no eran fáciles de implantar en realidades distintas a las existentes en la URSS.
Entre 1941 y 1946 Stalin se mantuvo leal a los aliados con la retorica libertadora de la URSS de los pueblos europeos del nazismo y la protección de Rusia en zonas limítrofes al frente occidental, por el «Ejército Rojo«. Molotov que había sido «premier» justo antes de Stalin, se había convertido en el Ministro de Asuntos Exteriores y le tocó desarrollar la intensísima actividad diplomática con los países de la alianza.
Molotov se llevaba mejor con Churchill, que con Roosevelt. Churchill firmó un acuerdo muy beneficioso para la URSS que pasaba por el reconocimiento mutuo de sus relaciones diplomáticas, la promesa de Reino Unido de «No intervención en los asuntos internos de la URSS», Así como un compromiso de no romper la alianza entre los países firmantes contra la Alemania nazi. Este acuerdo también fue signado por Charles De Gaulle (Líder de la «Francia Libre» en el exilio) . Con Roosevelt la alianza se basaba en una mera cortesía diplomática basada en relaciones estables y de cooperación.
Cuando acabó en 1945 la guerra comenzaron los problemas internos en la alianza. Las cumbres de 1943 (Casablanca y Teherán) y 1945 (Yalta y Potsdam) dejaron al descubierto las desconfianzas mutuas en el mantenimiento de la Alianza para organizar el nuevo orden mundial. Los intereses de parte y el reparto del mundo pusieron en peligro en más de una ocasión el nuevo orden mundial liderado por EEUU («Gendarme del mundo»).
Alemania y Polonia fueron sin duda los dos principales escollos en las negociaciones de estas cumbres. Alemania fue dividida en cuatro secciones e igualmente hicieron lo propio con Berlín, la capital histórica.
A la URSS le había tocado el sector nororiental de Alemania y el mismo sector de Berlín. Inicialmente al igual que las otras potencias se habían creado provisionalmente mandos militares internacionales conjuntos; pero con gobiernos sectoriales coordinados. En el liderazgo de Alemania – liberada por los nazis – estaba Estados Unidos, quien se había empoderado frente a las otras potencias vencedoras, en los controvertidos «juicios de Nuremberg«.
La URSS de forma clandestina tomó posesión del nuevo territorio intentando colocar en su sector a un gobierno «títere» a las ordenes de Moscú. Creó con ese objetivo el «Comité de Alemania Libre«. Este comité fue el germen de la futura República Democrática Alemana (RDA, 1949-1989).
El otro escollo era Polonia. Varias veces partida y reunificada. Otra vez se enfrentaba a una nueva división que a priori nadie quería oficialmente, pero si oficiosamente.
Existía un gobierno en el exilio de Polonia que actuaba en la clandestinidad en Polonia y cuya sede oficial estaba en Londres. Reino Unido y Francia lo reconocían oficialmente como el «legítimo«. Sin embargo en Polonia, tras la ocupación soviética y por influencia de la URSS, se fue formando un gobierno provisional comunista que también consideraba la URSS como «Legítimo«.
Por otra parte la invasión alemana de Polonia en 1939 había desdibujado las fronteras naturales de la Polonia histórica. Restablecerlas en la posguerra era bastante complicado, si además todo el territorio estaba de facto bajo el control soviético. Poner fronteras nuevas era bastante complicado entre las autoridades polacas y rusas. Restaurar las antiguas mas complicado aun. Definir las fronteras de Polonia consumió gran parte de las negociaciones entre los aliados; así como entre el gobierno provisional de Polonia (pro-soviético) y la URSS.
Mientras discutían de fronteras en las cumbres aliadas previas al final de la guerra; el gobierno soviético comenzó a implantar el modelo soviético a Polonia (Gobierno reconocido por la URSS). Las denuncias de atrocidades, ejecuciones, persecuciones religiosas y nacionalistas polacas, por parte del otro gobierno en el exilio (reconocido por Reino Unido y Francia, levemente por Estados Unidos) ante la Cruz Roja Internacional – Único organismo internacional reconocido, tras la decadencia de la moribunda «Sociedad de Naciones» – provocó una fractura en el seno de los Aliados.

Estados Unidos y Reino Unido exigieron investigar esas denuncias. Las dimensiones de esas denuncias dejaban en mal lugar a la URSS y generaba un problema para la opinión pública soviética. Stalin optó por el repliegue para no romper estratégicamente la alianza. EL gobierno, aun siendo pro-soviético trató de minimizar su implantación en el país. Las potencias aliadas gestionaban como deponerlo, sin enfadar a la URSS y cómo colocar al «gobierno legitimo» reconocido por Reino Unido, Francia y Estados Unidos.
La cumbre de Teherán en 1943 Stalin jugó al «Divide y vencerás», uniendo sus intereses a los de Estados Unidos y minimizando la influencia de Churchill en la conferencia. Reino Unido comenzaba su declive como principal potencia mundial. Estados Unidos era el nuevo «gendarme del mundo» y el rival perfecto para las ambiciones territoriales de Stalin.
En Teherán estaba pendiente si llevar a cabo la operación «overlord» (Desembarco de Normandía) o esperar mas tiempo. Estados Unidos no se decidía a intervenir directamente contra la Alemania Nazi.
Hasta entonces sólo había proporcionado logística armamentística y financiación a Reino Unido y Francia. Involucrarse eran palabras mayores. Sin embargo estaba dispuesto a entrar si había unidad entre los aliados. La presencia de tropas americanas cambiaría el curso de la guerra. El potencial militar estadounidense era a todas luces superior al alemán.
Los problemas habidos en la zona ocupada por la URSS hicieron desconfiar aun mas a Churchill. Temía que una vez liquidado el régimen nazi, se las tendría que ver con Stalin. Su pérdida de influencia en el curso de la guerra le irritaba aun mas.
En su visión del mundo Reino Unido debería ser quien dirigiera las operaciones, debería ser Reino Unido quien liderase el mundo libre. En su visión imperialista británica, no iba a dejar que una de sus antiguas colonias liderase el mundo. Churchill fue incapaz de ver la realidad de aquellos momentos. Al mismo tiempo que Churchill dejaba de ser influyente en las cumbres, comenzó también a tener problemas internos con rivales arribistas en su propio gabinete y a causa de su descuidada política doméstica de Reino Unido.
Stalin propuso a Roosevelt la alianza con el gobierno turco para estabilizar los Balcanes después de la guerra. Escondía su interés por controlar los Balcanes y dejarlos bajo su influencia (política expansionista). El nuevo gobierno republicano turco tenía intereses comunes con Rusia en el Mar negro y en el Cáucaso. Pero tanto Estados Unidos, como Reino Unido y Francia tenían muchos intereses en el mediterráneo oriental. No iban a dejar toda esta zona bajo la influencia soviética.
Otra cuestión tratada era la cuestión de como repartirse el imperio japonés que se extendía desde la islas Kuriles, Sajarov y el puerto de Port Arthur ocupado por Japón (Reclamadas por la URSS), hasta Indonesia (Francia y Países Bajos) y que comprendía la mayor parte de la península de indochina (reclamada por Francia), así como porciones de China bajo control japonés (Manchuria por ejemplo, reclamada por China) y antiguos puertos coloniales como Singapur (China y Reino Unido), Macao (China y Portugal) y Hong Kong (reclamados por el Reino Unido).
La URSS tenía mas influencia en la región dado que sus alianzas con el Partido Comunista Chino y con Corea del Norte, le permitía ser mas fuerte en la región que Reino Unido o Francia, cuya influencia y lejanía de la metrópoli les colocaba en situación de debilidad en las negociaciones. Estados Unidos con asiento en Hawái y en varias islas del Pacífico en unión con la armada real australiana, podía ocupar rápidamente gran parte del territorio . No obstante era complicado de repartir entre los aliados.

En 1944 el Ejército Rojo (considerado un «ejército de liberación» en la propaganda soviética) ocupó Rumanía , Bulgaria y de nuevo asumió el control de Polonia.
La expansión de la URSS por los Balcanes asustaba a las potencias aliadas. Siempre había sido una región de Europa con fronteras cambiantes y siempre había sido coto de caza para los emperadores austriacos y rusos. Para evitar complicaciones se acordó que cada caso concreto se repartiría entre las potencias aliadas en porcentajes de territorios para compensar a cada potencia de los aliados. Estos repartos nunca fue plato de buen gusto entre los aliados, las desconfianzas iban en aumento.
1945- Conferencia de Yalta. Churchill intentaba recuperar en terreno europeo el liderazgo de los aliados. Proponía una «Europa Libre» con regímenes democráticos representativas con gobiernos surgidos de elecciones «libres». Roosevelt ya a punto de fallecer, llegaba a Yalta con la idea del deber cumplido, en consecuencia felicitaba y agradecía a Stalin el apoyo prestado durante la guerra, especialmente el apoyo dado en el pacífico. Roosevelt consideró que la sociedad de naciones estaba muerta y que en consecuencia había que crear la «Organización de las Naciones Unidas» (ONU) para preservar la paz y contribuir al desarrollo de los pueblos.

En el proyecto de la ONU (Fundada en 1946), al igual que previamente en la Sociedad de Naciones, se configuró con las potencias vencedoras el nuevo Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al que se invitó formalmente a China (Comunistas) a formar parte del mismo. Los aliados occidentales no querían cometer el mismo error que en 1918. Se admitió a la Alemania ocupada por los Aliados. Evitaron cualquier «humillación» a Alemania. La presencia de China; al igual que el derecho de veto para los miembros del consejo fue una concesión que las potencias occidentales ofrecieron a la URSS, en minoría en el Consejo de Seguridad.
Stalin salió ante su pueblo triunfante con estas negociaciones, no solo «Liberaba» territorios por todo el mundo para la causa comunista; sino que también se había convertido en un líder carismático para su pueblo.
En Potsdam, el mismo año, se volvieron a reunir porque tanto Truman (Que había sustituido a Roosevelt en la presidencia tras su muerte) como Stalin estaban muy interesados en el programa nuclear con aplicaciones militares. Tras Hiroshima y Nagasaki, ambos países se precipitaron a una carrera por tener el mejor programa nuclear, era el comienzo de la «era atómica». Era el comienzo, sin declaración previa, de la «Guerra Fría» (1945-1993) por el distanciamiento de Truman, mas belicista que Roosevelt, de Stalin. Reino Unido y Francia apenas tuvieron influencia en estas cumbres. El mundo pasaba a estar gobernado por las dos grandes «superpotencias».
Europa fue repartida entre el área de influencia estadounidense («Bloque occidental») y el área de influencia soviético («Bloque Soviético o comunista»). Alemania fue dividida en 1949 en dos estados: la República Federal de Alemania (RFA) pro-occidental y la República Democrática Alemana (RDA) pro-soviética.
Esta última ganó territorio a costa de perderlo Polonia. Pero a cambio Polonia ganó terreno en su parte oriental a costa de perderlo la URSS. De esta manera salomónica se zanjó la cuestión de los límites fronterizos polacos.
En Yugoslavia el general de origen croata, Josif Broz «Tito» se había convertido en el líder indiscutible del comunismo en los Balcanes, algo que no gustaba mucho en Moscú. En 1948 Yugoslavia rompió relaciones con la URSS. Puesto que en el nuevo mundo bipolar era necesaria la cooperación entre la URSS y Yugoslavia, acordaron conjuntamente no agredirse mutuamente, pero tampoco Yugoslavia someterse al dictado de Moscú. Stalin propuso el «paneslavismo» como fórmula para reunir en hermandad a todos los «eslavos del sur«. Un eufemismo creado para intentar controlar, por parte de Moscú, pero que fue aceptado por Yugoslavia con condiciones.

Tito provenía de una tradición de políticos croatas socialdemócratas , radicalizado en los años 20 y 30, se vinculó al Partido Socialista Obrero Yugoslavo inicialmente y posteriormente incorporado al Partido Comunista Yugoslavo (Sucesor del anterior) bajo el liderazgo de Sima Markovich.
«Tito» creía en un comunismo étnico y cultural de gentes de origen eslavas procedentes de áreas próximas al Danubio y Balcanes. Pueblos que en su día combatieron al imperio otomano, que posteriormente contribuyeron a la formación de los nuevos estados como el Reino de Serbia, Croatas y Eslovenos, que contribuyeron a dar unidad y estabilidad a la región. Su Yugoslavia era una evolución natural de aquel intento por recuperar y profundizar en la independencia estos pueblos eslavos. Apostaba por la «fraternidad» o «hermandad» de estos pueblos.
Como comunista admiraba a la URSS por el romanticismo de su revolución, por su poderío mostrado en la segunda guerra mundial habiendo «librado» a muchos pueblos de la «opresión» nazi. Sin embargo los problemas de los Balcanes eran diferentes a los de la URSS. Adoptar los «dogmas» de la URSS no entraba entre sus ambiciones personales, pero tampoco en su propaganda interna. El «liberador» de los pueblos eslavos era Tito, no Stalin, esto llevó a ser rivales. Stalin quería someter a Tito, y Tito no aceptaba la tutela de Stalin, lo que llevó en 1948 a la mencionada ruptura de relaciones.
«Tito» introdujo un método que tomó prestado de la socialdemocracia de donde provenía: en vez de imponer dogmas y tutelas, que el comunismo se desarrolle de manera diferente en cada estado. De esta forma el comunismo podría adaptarse a las características propias de cada uno y ser mas eficaces. De la misma opinión eran los comunistas de la Alemania oriental, de Polonia, de Hungría, Rumanía, Bulgaria, Checoslovaquia y de China.
El segundo periodo de gobierno de Stalin como presidente del Consejo de Ministros (Mas poder para Stalin): 1946-1953 se dedicó a profundizar en el desarrollo de la URSS con los llamados «planes quinquenales» , el desarrollo de la industria, especialmente de la industria militar, la sovietización de la sociedad, el adoctrinamiento masivo, la lucha contra nuevos nacionalismos emergentes y la gestión de lo que se ha llamado «archipiélago gulag» , campos de trabajo en la fría tundra siberiana, además de para agrupar presos políticos; para minorías étnicas como los tártaros o religiosas como los judíos.
La vida en esos campos era infrahumana. La propaganda oficial trataba de no buscar similitudes de estos campos «de trabajo», con los campos de «exterminio» alemanes nazis, ocultando a la opinión pública las atrocidades de los mismos y presentándolos como un ejemplo de «servicio a la patria y redención personal por medio del trabajo».
Los problemas con Tito no se acabaron en 1948, sino que produjo un nuevo movimiento comunista internacional liberado de la tutela soviética. Posteriormente en 1949 cuando el Partido Comunista Chino alcanzó el poder en la nueva República Popular de China, bajo el Liderazgo d e Mao Zhe Dong, las distancias metodológicas entre Rusia y China a cuenta de la propuesta de Tito y de problemas fronterizos (Mongolia y Manchuria) se fueron ampliando hasta la ruptura de relaciones de 1960.
En otros países de Europa del Este también buscaban tener sus propios regímenes «comunistas» sin la tutela de Moscú. Todas estas acciones pusieron freno a las ambiciones expansionistas de Stalin en sus últimos años de vida. Una nueva era «comunista» comenzaba a romper el dogma «soviético» establecido por Stalin.
Entre los años 50 y 70 se fueron creando muchos regímenes «comunistas» siguiendo el modelo iniciado por Tito en Yugoslavia y seguido por Mao en China. En América comenzaban a aparecer los primeros movimientos socio-políticos – tomando la URSS o China como referencias – fueron creando partidos y guerrillas «comunistas» por todo el continente, incluso en el seno de los Estados Unidos. En África, el nacionalismo y el anticolonialismo hizo furor en las filas «comunistas«; así como en el sudeste asiático (India y la antigua Indochina).
Los procesos descolonizadores de los años 50 fueron un campo virgen para ser recolonizados por la URSS (mediante «Repúblicas Populares») y por otras potencias «comunistas» en sustitución de las viejas metrópolis europeas. El expansionismo soviético a costa de territorio occidental hizo que en los años 50 la guerra fría alcanzase sus máximos grados de tensión. Toda esa tensión se liberaba en conflictos regionales que se dieron sobre todo en Asia y África.
Los últimos años del «camarada Stalin» fueron los mas erráticos de su mandato, sus mas allegados opinaban que se estaba «volviendo loco». Afirmaban que no era consciente de la realidad, que se aislaba a menudo y que no confiaba en nadie. De hecho murió sentado en su escritorio del Kremlin con la puerta cerrada y sin nadie en la estancia. Nadie se atrevió a abrir la puerta por su genio. Finalmente se derribó la puerta y se lo encontraron muerto. Murió el 5 de marzo de 1953, fue enterrado junto al mausoleo de Lenin en la necrópolis de la muralla del Kremlin de Moscú.

Malenkov (1953-1955) y Bulganin (1955-1958) fueron meros sucesores en la Jefatura del Estado, sin relevancia política tras la muerte de Stalin. La muerte de Stalin dejó a los líderes del PCUS en un duelo prolongado y en una incertidumbre sobre el futuro de la URSS sin Stalin. En 1958 finalmente tomó las riendas de la URSS otro gran estadista y también reformador, Nikita Kruschev (1958-1964).
Y. Stalin fue un héroe nacional para los ciudadanos de la URSS, un aliado incómodo y un líder cuestionado por otros líderes «comunistas» que no aceptaron su tutela, no compartían su agenda, ni su método. Con Stalin se dieron por finiquitados los ideales que dieron lugar a la Revolución Rusa de octubre de 1917. Comenzó tras su muerte, la atomización creciente del «comunismo» a escala internacional.
En la URSS, tras su muerte, comenzó el proceso de «desestalinización» ; así como el fenómeno socio-político e ideológico que generó un terremoto conceptual del hasta entonces inamovible sistema soviético.
(Fte. Nogee, Joseph L y Donalson, Robert H. «Soviet Foreign Policy since World War II» Pergamon Press, 3º Ed. 1988)