JFK nacimiento de un mito

John Fitzgerald Kennedy (1917 -1963)

En 1961 llegaba a la Casa Blanca John Fitzgerald Kennedy, el primer presidente católico de la larga historia de los Estados Unidos de América. Su elección por el Partido Demócrata, produjo un viraje en la política interior y exterior de Estados Unidos.

Los años 50 fueron para Estados Unidos una década de crecimiento constante de su economía, el florecimiento de una clase media en aumento y el establecimiento de lo que llamaron «modo de vida americano» («American Way of Live«), mezcla de tradición y modernidad.

Esta filosofía social propugnaba valores como el : individualismo, el protestantismo, liberalismo, capitalismo, ética en el trabajo, pragmatismo, optimismo, movilidad social, dignidad humana, filantropía…. Todo muy positivo para alegrar las vidas tras los horrores de las guerras mundiales.

Pero este modo de vida que incluso propugnaba la democracia «Liberal«, incluía aspectos negativos, sobre todo en sus facetas mas extremistas: como el suprematismo blanco protestante (puritano o calvinista principalmente) frente a otras etnias y confesiones cristianas; el suprematismo anglosajón frente a otros orígenes de la sociedad; el racismo contra los afroamericanos e hispanos; el apartheid de facto contra los llamados «nativos americanos«, fomento de la meritocracia, la desigualdad social, el clasismo, ausencia del estado en el bienestar social…

Este modo de vida se había extendido a la población y a menudo las élites gobernantes ocultaron los efectos no deseados a la población. La «caza de brujas» del macartismo (Comité de Actividades antiamericanas) hacia los «comunistas» había encumbrado a las facciones mas agresivas del «republicanismo» y había puesto contra las cuerdas a personalidades públicas a las que se les creía estar comprometidas con el comunismo. Entre ellas muchas personas seguidoras del Partido Demócrata.

La ola de terror desatada por el senador Joseph McCarthy se entendía desde las élites americanas como profilaxis contra el enemigo comunista y maoísta en el contexto de la guerra fría en una década en la que alcanzó su climax con la guerra de Corea en donde muchos americanos perdieron la vida.

En ocasiones incluso su prevención del comunismo en Estados Unidos rozaba el fanatismo y estimulaba la paranoia; así como múltiples teorías conspiratorias sin fundamento alguno. Las protestas por persecución no se hicieron esperar. Cuestionaba la honorabilidad de los americanos perseguidos y también en muchos casos vulneraba sus derechos civiles.

Tras la salida de McCarthy del comité entre 1955-60 se creó por asociación de varios líderes populares, el «Movimiento por los Derechos Civiles« a este movimiento se adhirieron las minorías tradicionales de Estados Unidos: Irlandeses, Hispanos y Afroamericanos, siendo este ultimo grupo el mas numeroso; así como muchos otros colectivos también represaliados por McCarthy como el de los Homosexuales, feministas, nativos americanos, indigentes…

El partido Demócrata se prestó a canalizar la indignación social, ganando con ello muchos adeptos y nuevos votantes. El Partido Republicano en cambio perdió prestigio después del Macartismo.

En este contexto John Fitzgerald Kennedy apareció como el líder indiscutible de la indignación y de la protesta social, defensor de los derechos civiles, siendo una persona jóven, moderna, irlandés y católico. Algo nunca visto en Estados Unidos hasta entonces. Su amistad y seguimiento del reverendo Martin Luther King jr. le sirvió como catapulta para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Tuvo una brillante carrera en Harvard t una gran formación en Historia, de firmes convicciones humanitarias y a favor del bienestar social. Su visión del American Way of Life era sin duda distinta de la de sus predecesores militaristas Truman y Eisenhower.

Kennedy apostaba por la vía de la paz, los principios del internacionalismo de la naciente ONU y reconstruir no solo Europa, sino mejorar las relaciones con los europeos, los cuales a partir de 1957 (Tratado de Roma) comenzaban a desarrollar por su cuenta, la construcción de un nuevo futuro en común con el nacimiento de la Comunidad Económica Europea.

Si Franklin Delano Roosevelt estableció el «New Deal» al comienzo de la segunda guerra Mundial, Kennedy estableció un nuevo eslogan que englobaría su particular concepción de la política: la «Nueva Frontera» que implicaba la necesaria modernización de Estados Unidos siguiendo los nuevos estándares europeos y la nueva tecnología posbélica desarrollada en Estados Unidos. Tiempos nuevos, medidas nuevas y objetivos nuevos.

En el contexto de la Guerra Fría se decantó principalmente por la carrera espacial y la carrera armamentística. La URSS llevaba ventaja a principios de los sesenta a Estados Unidos. Sus prototipos eran mas avanzados que los estadounidenses. El desarrollo de la informática y la robótica en Estados Unidos, se explica en el sentido de ponerse al mismo nivel, o por encima de la URSS.

Kennedy quiso imprimir su mandato con un apoyo directo al americano medio que ha de enfrentarse a la adversidad de su vida cotidiana y su relación con la administración pública.

Quiso dar mayor protagonismo al ciudadano y no tanto a figuras políticas de gran relieve mediático. Su idealismo implicaba un cambio de paradigma. Normalmente los ciudadanos americanos dejaban hacer a los políticos y no se implicaban en los asuntos públicos. Muy pocos ciudadanos se inscribían para poder ejercer su derecho al voto. Kennedy quería que se implicasen en la política, que exigieran mejoras, que reivindicaran derechos, que les importase votar…

En esencia sus ideas se enfocaban de la siguiente manera: Los ciudadanos son soberanos y como tales tienen derechos; es responsabilidad del Estado garantizar esos derechos que como soberanos tienen los ciudadanos. El Estado de Bienestar es fundamental para la supervivencia del Estado. Por tanto su «nueva frontera» consistió en reconstruir el Estado de Bienestar a partir de las demandas ciudadanas, haciendo partícipes a los ciudadanos.

El problema que tuvo Kennedy a la llegada a la Casa Blanca fue la de constituir su propio gabinete con personas capaces de abordar con pragmatismo el ideal de la «Nueva Frontera» de Kennedy, algo complicado en un país donde las tradiciones se mantienen inalteradas y donde los presidentes tienen escaso margen de maniobra, en una administración muy burocratizada y donde el concepto de seguridad es casi un dogma de fe. 

Mantuvo a Hoover en el FBI y a Dulles en la CIA, pese a que su visión del mundo era diametralmente contraria a la del Presidente. Kennedy era muy idealista y consideraba que el Presidente Federal debía regir los destinos del país para el conjunto de todos los ciudadanos, fueran o no del Partido Demócrata. 

Mantener a estos dos republicanos «anticomunistas» al frente de las dos principales agencias de seguridad del País, era un gesto hacia el Partido Republicano; pero por otro lado tenía asesores que eran mas liberales e incluso rozaban un laborismo incipiente – considerado en Estados Unidos como socialismo- como el sindicalista A. Goldberg. Su forma de gobernar puso de los nervios al «Establishment» de Washington. 

Rompió el tradicional bipartidismo estadounidense. Su hermano Robert fue nombrado Secretario de Justicia. Entre sus asesores nombró a intelectuales y académicos, la mayoría compañeros o relevantes personalidades de Harvard. Estos fueron la pesadilla de los «peces gordos de Washington» acostumbrados a sus privilegios y prebendas procedentes de los anteriores gobiernos republicanos, apartados ahora del entorno cercano al presidente.

A su llegada a la Casa Blanca se encontró con una cuestión internacional de grandes dimensiones: la revolución cubana de 1959 había establecido un régimen revolucionario. El mismo año de su llegada, 1961, tuvo que aceptar la propuesta de Dulles (CIA) de invadir la Bahía de Cochinos, pese a su reticencia de iniciar un conflicto bélico en las cercanías de la costa americana para desactivar el curso que había tomado la revolución cubana.

Fidel Castro líder de los revolucionarios se había opuesto a cualquier tutela de la CIA / Estados Unidos en la Isla – Pese a que fue la CIA quien lo aupó al poder y financió el movimiento 26 de julio , germen de la revolución cubana - La CIA estaba acostumbrada a poner y quitar mandatarios por toda América. Fidel Castro rompió esa práctica. El fracaso en Bahía de Cochinos de los insurgentes entrenados y enviados a la isla por la CIA, puso en tela de juicio el gobierno de Kennedy y su reputación pacifista.

El gobierno provisional cubano estaba formado por los integrantes del movimiento 26 de julio, el Partido Socialista Popular y el Directorio revolucionario 13 de marzo. A Instancias de Aníbal Escalante, Ernesto Guevara («el Ché» ) y de Raúl Castro el signo de la revolución se orientó hacia el «antiamericanismo» que se veía como una nueva forma de colonialismo. 

Se veía con buenos ojos apostar por un gobierno prosoviético. Cuba necesitaba apoyo económico y de defensa, por lo que desde la dirección revolucionaria liderada por Fidel Castro (que era «anticomunista» en sus inicios), se pidió oficialmente ayuda a la URSS, para hacer frente a las incursiones de la CIA en la Isla.

Nikita Kruchev, Premier de la URSS en ese momento optó por mandar a la isla misiles de medio alcance R-12 de última generación a efectos disuasorios en caso de nuevos intentos por Estados Unidos de derrocar a los nuevos mandatario. Fidel pidió que su llegada fuera pública para mostrar a Estados Unidos su determinación y Aunque Kruchev no quería, cedió lo que encendió todas las alarmas en Estados Unidos.

Estados Unidos y La URSS se enfrentaron en 1962 diplomáticamente aumentando exponencialmente la tensión entre las dos superpotencias. Comienza lo que se llamó «la crisis de los misiles en Cuba» (Estados Unidos) o «crisis del Caribe» (URSS).  Finalmente Kruchev, tras muchas negociaciones, retira los misiles y evita una nueva guerra mundial.

Esta crisis fue un punto de inflexión en las relaciones internacionales, que puso en cuestión la falta de canales diplomáticos entre la URSS y EEUU para futuras crisis similares; así como comunicación directa entre el Premier Soviético y el Presidente Estadounidense. Se instaló lo que posteriormente se conoció como «Teléfono Rojo» entre el Kremlin y la Casa Blanca. 

El régimen revolucionario acabó estando tutelado por la URSS y abrazando el comunismo de tipo soviético. Algo que no estaba previsto inicialmente, pero que se tuvo que aceptar en el contexto de la Guerra Fría. El Régimen prosoviético cubano influyó en otras revoluciones y procesos revolucionarios en Centroamérica y américa del sur.

A nivel general el fracaso de Bahía de Cochinos y la desactivación de la crisis de los misiles fue el punto de arranque de una nueva fase en la Guerra Fría: Establecimiento de unas normas básicas para evitar la confrontación directa EEUU vs URSS, que en la década siguiente llevará a la «realpolitik» y el desarme.

En 1963, durante una visita oficial a Dallas, JFK fue asesinado y todo el proceso de investigación del magnicidio, en el que hubo muchas teorías conspiratorias y siguen existiendo, convirtieron a JFK en un mito contemporáneo. Su proyecto de «Nueva Frontera» se mostró como muy idealista pero poco pragmático, aun así marcó la dirección del Partido Demócrata durante décadas. Modernizar y socializar el país.

(Fte. Gustavo Palomares «la Era Kennedy» en Cuadernos del Mundo actual 46. Madrid, Historia 16, 1994)


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