El mundo árabe asciende a potencia internacional

Desde que en 1947 se acordó por parte de las Naciones Unidas la división territorial del mandato británico de Palestina (1922 -1947) en dos estados: Israel y Transjordania (Hoy Jordania y Palestina), las relaciones bilaterales entre los promotores de ambos estados nunca han transcurrido como se esperaba en origen y aun hoy en día se manifiesta esas relaciones de forma terrible en aquella parte del mundo.
Si bien los británicos consideraron que era preciso mantener operativa la fuerza militar para evitar conflictos y tensiones entre las comunidades judías, musulmanas y cristianas, al menos hasta que se constituyeran y se asentaran los dos Estados; una mayoría de países consideraron que debían proceder con una mayor agilidad en la retirada de la fuerza británica a fin de acelerar el establecimiento de los dos estados lo antes posible.
Existía por parte de la mayoría de países europeos, en especial Alemania, la necesidad de reubicar a las victimas supervivientes de los campos de exterminio Nazis.
Si bien existía un sentimiento compartido de culpabilidades , también tenía un sentido práctico: ¿Qué hacer con los judíos europeos? Una fácil solución y como forma piadosa de compensación por el horror del «Holocausto» (o «Shoah») fue entregarles una porción territorial del extinto mandato británico. para los judíos era una bonita forma de poner fin a su milenaria «diáspora» y retornar a «Israel» , su tierra ancestral.
El problema se inició a raíz de voces del mundo árabe, en especial de los palestinos residentes desde hacía miles de generaciones atrás, de aquel territorio que se pretendía dividir. La división les obligaba a desplazarse y perder todos los derechos que tenían arraigados desde hacía muchas generaciones sobre la tierra. Esa pérdida llamada «el Gran Desastre» para los palestinos, favoreció el nacimiento de organizaciones radicalizadas palestinas dispuestas a defender cada milímetro de tierra.
También protestaron los judíos residentes, que no vieron con buenos ojos la llegada masiva de judíos de todo el mundo con usos y costumbres muy diferentes a los existentes en el terreno. Hasta entonces judíos, cristianos y musulmanes eran comunidades que se interrelacionaban entre si. Una nueva ideología llegaba con los inmigrantes, el «sionismo» que rompía completamente la armonía precedente debido a su fanatismo religioso y radicalismo político.

Desde 1948 (Creación del Estado de Israel y asunción por parte del Reino Hachemita de Transjordania de la parte asignada por Naciones Unidas) hasta el momento se han producido numerosas guerras, tensiones y levantamientos populares, actos de terrorismo y todo tipo de delitos y crímenes entre Israel y Palestina.
Durante las tres primeras guerras: 1948, 1956 y 1967 se circunscribieron a la disputa dialéctica entre Israel y la comunidad internacional sobre donde había que establecer las fronteras de los dos Estados. Israel deseaba mayor extensión ante la previsible llegada de inmigrantes, para crear nuevas colonias y la comunidad internacional aun no tenía claro porque las cosas no habían salido como se esperaban inicialmente. Muchos recordaron que los ingleses ya lo habían advertido.
De todas ellas la de 1973 tuvo una transcendencia muy importante de cara al desarrollo del mundo árabe (Liga Árabe) como potencia internacional. Las guerras árabes-Israelí que han tenido distintos nombres a lo largo del tiempo, suelen comenzar con un acto de violencia, ese acto tiene una respuesta por parte del contrario, esa respuesta es contestada desde el bando opuesto y de esa forma entran continuamente en bucle hasta que finalmente se produce un acuerdo de paz, que generalmente de corta vigencia.

Tanto EEUU como sus aliados de la OTAN – que comenzaba a despertar como potencia después de un largo letargo – eran partidarios de no intervenir y mayoritariamente seguir apoyando a Israel, el sentimiento de culpabilidad por lo del «holocausto» aun no se había difuminado. La ONU intentaba hacer su papel de árbitro, manteniendo su posición inicial. Israel debía retornar a sus fronteras y desocupar la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, territorio ocupado en la guerra de 1967.
EEUU, Francia y Gran Bretaña vetaban cualquier resolución que frenase a Israel en sus deseos de expansión; al tiempo que desplegaban todo su arsenal diplomático para buscar salidas menos agresivas y mas de contención.
Eran tiempos de la Guerra Fría y el conflicto árabe-Israelí, fue el campo de entretenimiento entre los dos colosos, donde medían sus fuerzas a modo de pruebas de hombría. Estados Unidos estaba con los israelíes, a la URSS le tocó apoyar a los árabes.
La guerra de 1967 dio origen a la «Organización para la Liberación de Palestina» (OLP) con Yasir Hussein Arafat como su líder indiscutible. Esta organización gracias al apoyo recibido de la «Liga árabe y del movimiento panarabista» liderado por Anwar Al Sadat en Egipto y Siria.
Los egipcios tenían a su favor el control de facto del Canal de Suez y se proponían nacionalizarlo, algo que no gustaba a los británicos, pues era su vía principal de comercio internacional. Por otra parte las jóvenes monarquías del Golfo Pérsico se habían enriquecido con la producción, distribución y comercialización de petróleo.

La mayor parte de ese petróleo se vendía a Europa y a Estados Unidos. Irán por su parte vivía un periodo de inestabilidad con el fin de la monarquía persa pro occidental y el comienzo de la revolución islámica iraní. Siria y Egipto pensaban en fusionarse en un único estado, lo que incomodaba a Israel al tener el control siria de los Altos del Golán y Egipto la frontera sur de Israel.
Transjordania, reconvertida en el Reino Hachemita de Jordania, se había desvinculado de los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza al ser ocupados por Israel reconociendo a la OLP en la principal organización representativa de los Palestinos ante la ONU.
Nuevamente entre el 6 y 25 de octubre de 1973, coincidiendo con la festividad judía del Yom Kippur, coincidente en ese año con el mes sagrado musulmán del Ramadán, ambas comunidades iniciaron la cuarta guerra, pero en esta ocasión todo el mundo árabe se decantó por apoyar públicamente y activamente al pueblo palestino y su reivindicación del fin de la ocupación israelí y la creación de su propio estado: Estado de Palestina.
Puesto que el mundo árabe sólo tenía fuerza en el marco de la Asamblea General de la ONU y en el marco de la Liga árabe, decidieron pasar a la acción en varios frentes: Siria defendiendo los altos del Golán y atacando pueblos fronterizos (Líbano, hasta entonces neutral, también participó de la ofensiva siria). Egipto se adueñó del canal de Suez, deponiendo a las autoridades británicas e impidiendo el tráfico marítimo por el mismo.
Por su parte los países del Golfo Pérsico cortaron el flujo de crudo por los oleoductos que llegaban hasta Europa, desabasteciéndola. Tampoco enviaron buques-cisternas a Estados Unidos. Encarecieron el precio del crudo. El desabastecimiento generalizado de hidrocarburos generó una crisis financiera sin precedentes hasta entonces. Los americanos y los europeos habían subestimado el poder real que tenía el mundo árabe.
Los árabes habían dejado de ser un pueblo dividido, tribal, guerrero, incivilizado y difícil de colonizar para los Europeos que aun seguían viéndolos como tales. Tras las dos guerras mundiales, el pueblo árabe había creado su propio destino en la historia al margen de turcos, franceses e ingleses. Había expulsado a sus colonizadores y creado su propio sistema de gobierno y forma de estado (una mezcla entre tradición tribal y modernidad parlamentaria). Un pueblo, en definitiva a tener muy en cuenta a partir de los años 70 en las relaciones internacionales.
Israel por su parte se dio cuenta que era difícil doblegar el espíritu de unidad del pueblo árabe. Tras los éxitos de las guerras anteriores, llegaba el primer gran fracaso y su primera gran humillación. Lo cual también generó una cultura de odio que alimentaba el fanatismo del sionismo, al tiempo que iniciaba una carrera armamentística al verse rodeado de árabes por todas sus fronteras.

El mundo árabe demostró que tenía un potencial que pocos creían, pero que se demostró con los acuerdos que pusieron fin a esta guerra, los Acuerdos de Camp Davis de 1978, actuando como anfitrión el nuevo presidente Estadounidense demócrata, Jimmy Carter. Ese mismo año fue elegido Yitzhak Rabin como nuevo primer ministro de Israel, mucho mas dialogante que su antecesor M. Beguin.
En los acuerdos Israel perdía definitivamente la península del Sinaí en favor de Egipto. A cambio de esa cesión, Egipto reconoció formalmente la existencia del Estado de Israel, siendo el primer país árabe en reconocerlo, aunque muchos acusaron a Al Sadat de traicionar la «causa Palestina«. Los británicos pudieron respirar tranquilos al abrir el paso del Canal de Suez a sus buques mercantes.
Los que peor resultado obtuvieron de estos acuerdos fueron los propios Palestinos. Tanto Cisjordania como la Franja de Gaza siguieron siendo «Territorios Ocupados» y controlados militarmente por Israel. La OLP y Yasir Hussein Arafat se configuraron a partir de entonces, como el principal interlocutor de la ONU del pueblo Palestino, al haber renunciado el Rey de Jordania a ese privilegio tras la guerra civil de 1970 entre jordanos y palestinos.
Tras el conflicto cambió la política internacional en oriente próximo y oriente medio, de ahí que se conociera como el «Conflicto de Oriente Medio«. para agrupar a todos los problemas de la región que fueron en aumento a partir de la revolución iraní de 1979.
Por desgracia no fue la última guerra en el conflicto global, tras la guerra de 1973, se produjeron «intifadas» (Años 80) y por desgracia nuevos conflictos como el que hoy, por desgracia, nos sigue ocupando y preocupando.