Historiografía, Historiología Aproximación a una teoría científica.

Uno de los pecados capitales que hemos cometido los historiadores ha sido no teorizar sobre nuestra ciencia: La Historiografía (o Historiología que propuso, quizás con mas acierto, J. Ortega y Gasset), algo que al parecer molesta a algunos científicos que únicamente abordan el mundo físico, incluyendo las investigaciones científicas sobre el ser humano como ser biológico perteneciente al reino animal (o Animalia) con la siguiente taxonomía:

«De forma resumida, la clasificación taxonómica del ser humano es la siguiente:

  • Reino: Animalia
  • Filo: Chordata
  • Subfilo: Vertebrata
  • Clase: Mammalia
  • Orden: Primates
  • Suborden: Catarrhini
  • Familia: Hominidae
  • Tribu: Homini
  • Subtribu: Hominina
  • Género: Homo
  • EspecieHomo sapiens«

(Fte: Taxonomía del ser humano – Clasificación y nombre científico (bioenciclopedia.com)

En el siglo XVII René Descartes reflexionaba sobre el ser humano considerado como la criatura mas perfecta creada por Dios. Esa perfección el la encontraba en la capacidad intelectual humana que , a su juicio y de acuerdo con los científicos de su época, le distinguía del resto de criaturas creadas por Dios. Su conclusión fue: si pienso es que soy un ser humano y si soy humano, lo soy por que pienso…. «Cogito, ergo sum» (Descartes, René «Discours de la méthode«, 1637).

El cerebro es el órgano rector «pensante» del ser humano, el que transmite órdenes a los miembros del cuerpo humano. Cuando un ser humano nace, su cerebro sólo puede ejecutar acciones básicas basadas en su soporte vital, como el movimiento de los distintos órganos y los sentidos: como la vista, el oído, el olfato y el tacto.

Conforme va desarrollándose adquiere nuevas habilidades y mejora su forma de utilizar el cerebro. Al hacerlo aprende de la experiencia y retiene conocimientos que llegan a través de sus sentidos hasta el cerebro, que es el órgano rector y que procesa toda esa información que va recibiendo. A media que el cuerpo se desarrolla, la capacidad cerebral aumenta. Esa información que recibe y que conserva se suele conocer con los nombres de: «recuerdos y/o memoria«.

Esa memoria puede ser a corto o a largo plazo. La temporalidad de la retención de información está limitada por diversas motivaciones o causas sobrevenidas. A veces el ser humano conserva parcelas de su memoria para uso inmediato y luego se olvidan; o quedan en el subconsciente durante mucho tiempo.

Los clásicos griegos habían sido herederos de una rica tradición cultural oral, consideraban que la mente humana era lo suficientemente volátil con la edad, y temían que esa rica tradición oral acabase perdiéndose para siempre y que las nuevas generaciones no tuvieran acceso a ese conocimiento heredado.

Sócrates que era un gran devoto de la tradición oral consideraba que si lo que pensaba se ponía por escrito, el ser humano acabaría perdiendo la capacidad de pensar y por tanto de retener conocimientos. Transmitir oralmente el conocimiento era en si mismo un ejercicio mental muy útil. Sin embargo su discípulo Platón no pensaba del mismo modo. Todo lo que sabía Platón era porque lo había aprendido leyendo textos de otros sabios.

Es mas le recriminaba a Sócrates que no pusiera por escrito toda su sabiduría. Al negarse éste, Platón se puso a escribir el pensamiento de Sócrates y es gracias a esa puesta por escrito como hoy sabemos que existió un filósofo llamado Sócrates y sabemos como pensaba.

En la misma línea Homero, un poeta de la antigua Grecia, se hizo eco de la historia de la gran epopeya del mundo griego antiguo, La guerra de Troya. Lo que homero sabía, provenía de escritos (tradición escrita) y de sabios que a su vez la historia de la guerra había recibido de sus conversaciones con sus mayores (Tradición oral), quienes a su vez, de generación en generación habían conocido la historia de la guerra de troya.

Homero lo que hizo fue obtener, ordenar, estudiar y recrear la guerra tal y como él creía que fue la guerra, en base a la información que pudo recabar por distintas fuentes. Evidentemente ilustró aquella historia con su magistral estilo de contar historias con un lenguaje literario apto para un publico sin muchos conocimientos de su historia.

Pero sin duda fue Heródoto de Halicarnaso (484 a C – 425 a C.) quien puso las bases de lo que el llamaba «Historie» (Investigación en griego antiguo) definiendo lo que era el oficio de historiar, o lo que es lo mismo, como investigar hechos ocurridos en el pasado de la humanidad.

Al igual que homero obtenía la información de distintas fuentes, Heródoto viajaba mucho, hablaba con mucha gente que tenía información histórica, e iba tomando apuntes allí por donde iba, su idea era dar a conocer la historia que habían recibido de sus ancestros. Un legado y memorial para donar a las futuras generaciones.

«Heródoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en el olvido. Da también razón del conflicto que enfrentó a estos dos pueblos.» (introducción al «historiae» de Heródoto)

Como vemos la historia tiene por objeto preservar la memoria de lo acontecido para ser legado a las generaciones venideras. La investigación, exploración, indagación, es la forma como comúnmente los los historiadores de todos los tiempos hemos posibilitado que hechos o acontecimientos sucedidos en el pasado no caigan nunca en el olvido.

Los historiadores simplemente evocamos el pasado, lo recordamos y hacemos memoria de aquellas sociedades, aquellas personas y aquellos acontecimientos humanos sucedidos antes del momento presente. A ese oficio de historiar que diría Heródoto le llamamos por común decisión: «Historiografía» (Ortega prefería Historiología).

Hay muchas formas de investigar el pasado, por lo que los historiadores de todas las épocas han creado muchos métodos para la investigación, que a veces difieren entre si y generan grandes debates metodológicos. Pero lo que tenemos claro los historiadores son nuestros principios básicos que bien podrían dar lugar a códigos deontológicos profesionales.

En general los historiadores mayoritariamente consideramos que la historiografía es en si misma una «ciencia» englobada hoy en el seno de las «ciencias humanas«. Un contenedor academicista muy heterogéneo de conocimientos vinculados o relacionados con el ser humano.

A menudo los planes de estudio universitarios organizan el conocimiento en compartimentos estancos a efectos didácticos en lo que a enseñanza del conocimiento se refiere; pero en realidad hay muchas ciencias y muchas disciplinas que en su trabajo de investigar recurren a profesionales de otras ciencias y otras disciplinas, de ahí que los equipos de investigación sean por lo general multidisciplinares.

Eso también le ocurre a los que ejercemos el noble oficio de historiar, también recurrimos a otros profesionales y nuestros trabajos , a menudo, son multidisciplinares. Al recurrir a otros profesionales, hemos de adaptarnos a la teoría y a la práctica, así como conocer el lenguaje o jerga propia de esas otras profesiones. En ese sentido no nos diferenciamos del científico tradicional.

Sin embargo, desde el mundo académico, no saben bien donde encuadrarnos: Ciencias sociales, ciencias humanas, humanidades… Y es porque no tenemos un marco teórico en el que encuadrarnos como ocurre por ejemplo con las ciencias naturales.

Según Julio Aróstegui, aunque no tengamos una teoría de la historia que responda a la pregunta «¿Que es la historia?», si tenemos una teoría de la historiografía, que responde a las preguntas: ¿Qué conocemos de la historia? ¿ Como se conoce la historia?.

Henri Berr consideraba en 1952 que la historiografía es la formación científica de los profesionales de la historia. En esencia partió de la etimología basada en los escritos de Heródoto de Halicarnaso. Es decir el «oficio de historiar«. La historiografía la plantea como aquella ciencia que determina como hemos de investigar los historiadores la historia.

Hegel consideraba que la Historia era en esencia «Res Gestae«, cosas sucedidas en el pasado (Objetividad), pero también consideraba Hegel que era «Historia Rerum Gestarum» Relación de las cosas sucedidas en el pasado (Subjetividad).

Para Berr, la historia no es un objeto físico, sino una cualidad que tienen los objetos. , Topalski en ese sentido determina que la historia es, siguiendo la segunda acepción de Hegel, una reconstrucción en forma de una serie de afirmaciones que hacen los historiadores sobre los hechos pasados.

La investigación es, en esencia, el centro y la base de la ciencia historiográfica. Acceder al conocimiento histórico de la actividad humana, es el objeto de todo historiador. En esencia no es mas que lo que Heródoto definió la «historie» como el «oficio de historiar».

La actividad de «historiar» es ante todo una actividad intelectual influida por el contexto en el que se desarrolla dicha actividad y en base a quien la realiza. Esta actividad al ser intelectual refleja la realidad inmaterial de la historia, motivo por el cual, nunca se haya establecido una teoría de la historia y un encuadre en las ciencias y disciplinas establecidas.

La actividad de «historiar» es un esfuerzo técnico del historiador que ha de equilibrar la teoría (naturaleza de lo histórico, conocimientos que ha de abarcar, determinando si pueden o no considerarse parte de la historia o responde a otros conocimientos diferentes); con la práctica (métodos, procedimientos y técnicas para adquirir conocimientos de historia y para poder realizar la investigación histórica).

Como «científico» el historiador, debe observar la historia a partir de las huellas que ha ido dejando el ser humano y sus sociedades a su paso por la historia. El Ser humano es el protagonista de la historia y en consecuencia el historiador observa al ser humano como parte integrante e inseparable de la historia.

Sobre esa observación se plantean hipótesis de trabajo razonadas, se hacen preguntas y se buscan respuestas. Se buscan explicaciones sobre las actividades humanas en un lugar y momento dado, tanto si son individuales o colectivas. Esta es la fase mas importante de la investigación historiográfica.

Las respuestas pueden dar lugar a otras preguntas que nos llevarán a nuevas hipótesis. La comprobación de hipótesis, puede dar lugar a conclusiones (Síntesis) que demuestren dichas hipótesis y tras esas demostraciones se pueden hacer tanto aproximaciones a lo sucedido en el pasado como a establecer teorías generales o específicas acerca del comportamiento humano y en general de los fenómenos que dieron lugar a a esas actividades humanas o que son resultado de dichas actividades.

Al hablar de «actividades humanas» los historiadores actuales nos consideramos científicos sociales, dado que estudiamos tanto la actividad del ser humano individual en su contexto social; como el propio contexto social del que forma parte el ser humano.

El ser humano, según los biólogos, es un ser gregario, vive y se relaciona con otros seres humanos, como todos los mamíferos en comunidad (familia, sociedad, colectivo….) y en consecuencia las relaciones humanas son relaciones sociales y por tanto la sociedad humana es también objeto de estudio de los historiadores. Eso implica acercarse a las actividades sociales: derecho, política, economía, sociología, religión, cultura…Todas ellas enmarcadas dentro del contenedor académico de «Ciencias Sociales» (o de «Humanidades» en algunos casos) y relacionadas con el ser humano.

Todo comienza y acaba en la misma idea: Conocer el pasado de la humanidad. Los historiadores nos dedicamos a conocer el pasado siguiendo métodos científicos multidisciplinares y accediendo a fuentes originales que son en definitiva las huellas que ha ido dejando la humanidad y las sociedades en las que estaba inserto, en su devenir por este mundo a lo largo del tiempo.

finalizo esta reflexión con una cita de Heródoto de Halicarnaso , el padre de la historia e historiografía:

«Me veo en el deber de referir lo que se me cuenta, pero no a creérmelo todo a rajatabla. Esta afirmación es aplicable a la totalidad de mi obra«.

Heródoto consideraba que la información recibida, debía someterse a un proceso de análisis y estudio antes de sacar conclusiones equivocadas. Heródoto fue de los primeros en contextualizar la información en el momento histórico. Cuidaba mucho las fuentes y de su origen. A veces los recuerdos, la memoria humana se enriquecen con aportaciones que no son históricas, sino fruto de la imaginación, la leyenda o creatividad de los creadores y/o difusores de esos recuerdos. Los que nos dedicamos al oficio de historiar separamos la historia de la leyenda y contextualizamos la historia real en su tiempo histórico.


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