¿De quien es propiedad la Franja de Gaza?

De todos es sabido las intenciones de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América de hacerse con el control de la tierra conocida como West Bank en inglés o Franja de Gaza en español. Muchos se hacen la misma pregunta ¿A quien pertenece en realidad la Franja de Gaza? se aportan dos posibles propietarios: el pueblo palestino y el estado de Israel, con posibilidad incluso que Jordania o Egipto pudiera reclamarlos.

Durante la dominación Otomana se creó una provincia imperial denominada «Siria-Palestina» que incluía este territorio. Cuando en 1917 El sultán Otomano, aliado de Alemania, perdió la guerra, comenzó a diseñarse en el seno de la Sociedad de Naciones el tratado de Sèvres de 1920. Un tratado de paz firmado entre el Imperio Otomano y los aliados de la primera Guerra Mundial, 1914-1917.

Concretamente firmaron, además del sultán turco, los embajadores y representantes de: Reino Unido de Gran Bretaña, República Francesa, Reino de Italia e Imperio del Japón como principales signatarios. Además de otros signatarios afectados por el tratado: Reino de Armenia, Reino de Bélgica, Reino de Grecia, Estado de Al Hejaz, Reino de Polonia, República de Portugal, Reino de Rumania, Reino de croatas, serbios y eslovenos, República checo-Eslovaca.

En dicho tratado la administración de la antigua provincia de Siria pasaba a estar bajo mandato del Reino Unido.

El mandato británico quedó bajo protección de la comisión aliada creada a instancias de la Sociedad de Naciones (antecedente de la ONU), con poder suficiente para gestionar el territorio con plena autonomía. Desde un primer momento aparece la expresión «Administración de Palestina».

«ARTÍCULO 95.

Las Altas Partes Contratantes convienen en confiar, en aplicación de las disposiciones del artículo 22, la administración de Palestina, dentro de las fronteras que determinen las Principales Potencias Aliadas, a un Mandatario que será elegido por dichas Potencias. El Mandatario se encargará de poner en práctica la declaración hecha originalmente el 2 de noviembre de 1917 por el Gobierno británico, y adoptada por las demás Potencias Aliadas, a favor del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, en el claro entendimiento de que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina. o los derechos y el estatus político de los que gozan los judíos en cualquier otro país.

El Mandatario [Reino Unido] se compromete a nombrar, lo antes posible, una Comisión especial para estudiar y regular todas las cuestiones y reclamaciones relativas a las diferentes comunidades religiosas. En la composición de esta Comisión se tendrán en cuenta los intereses religiosos de que se trate. El Presidente de la Comisión será nombrado por el Consejo de la Sociedad de las Naciones.»

En ningún documento entre 1917-1947 se menciona que el «hogar judío en Palestina» fuera una entidad separada de la Administración de la Autonomía Palestina bajo mandato británico. Y en todos ellos se mencionaba que ese hogar no podía ser entendido como un Estado independiente y soberano. Tampoco que su presencia pudiera menoscabar los derechos del resto de la población árabe, europea o asiática allí residente.

Posteriormente y tras una acalorada discusión entre varios actores internacionales, mucha correspondencia diplomática y alguna que otra rebelión diplomática, se llegó a la confirmación de 1922 de lo acordado en San Remo en 1920.

«ARTÍCULO 11.

La Administración de Palestina adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar la intereses de la comunidad en relación con el desarrollo del país, y, sujeto a a las obligaciones internacionales aceptadas por el Mandatario, tendrá plena facultad para propiedad o control público de cualquiera de los recursos naturales del país, o de las obras públicas, servicios y utilidades que se establezcan o se establezcan en ella. Eso introducirá un sistema de tierras adecuado a las necesidades del país, teniendo en cuenta, entre otras cosas, otras cosas, a la conveniencia de promover el asentamiento cercano y el cultivo de la tierra».

Este artículo siempre fue interpretado por el movimiento sionista internacional (interlocutor del pueblo judío con el Reino Unido) como un derecho de propiedad de todo el territorio, cuando realmente no era esa la intención, como mas adelante se pronunciarían los primeros ministros británicos, – Siempre mencionaron que el «hogar» era ante todo una comunidad religiosa, pero en ningún caso una entidad política – hacia los judíos europeos mayoritariamente sefardíes y a partir de 1917 también los procedentes del este de Europa (askenazis) y de otros continentes.

Antes de negociar el territorio de la palestina británica, los árabes (tribus autóctonas del territorio vinculados al Jerife de la Meca) y los británicos acordaron que una vez establecido el mandato y una vez pacificado el territorio, este pasaría automáticamente al pueblo árabe quien con ayuda británica y francesa se ocuparían de dirigirlos y administrarlos como estados independientes. Siria y Líbano en el Norte y el de Mesopotamia al este. Al sur estaban los aliados árabes de El Hejaz (parte occidental de la actual Arabia Saudí), y el condominio que Reino Unido mantenía con el Reino de Egipto sobre el control del Canal de Suez arteria vital para los británicos.

La zona cultivable y con mayor aprovisionamiento de agua para consumo y para riegos era todo el valle del Jordán, siendo el resto del territorio un gran desierto seco y árido. Meter dos comunidades tan distintas (judías y árabe-musulmana) en ese valle era complejo. Se pensó inicialmente que la zona de la costa y orilla izquierda del Jordán sería para los judíos y la orilla derecha hasta Mesopotamia para los árabes. Esto se pensó de este modo debido a que los árabes eran mas numerosos que los judíos, por tanto era justo que tuviesen mayor territorio. Sin embargo no gustó a nadie esta idea.

Los judíos, minoría aun en los años veinte, consideraban que esa tierra debía ser para el pueblo judío. Consideraban desde la ideología sionista que la restauración de Israel y el fin de la diáspora judía debía culminar en la recuperación de sus territorios históricos: desde el río Orontes, hasta el Nilo y desde la costa mediterránea, al río Éufrates. La parte norte estaba bajo mandato francés y la parte este y sur bajo mandato británico y egipcio.

Los árabes del desierto jordano, consideraban que ellos vivían en esa tierra desde la desaparición del Israel bíblico, por tanto se consideraban autóctonos de aquellas tierra y por tanto legítimos propietarios de la misma.

El papel del Reino Unido fue mediar entre las partes para determinar algo fundamental ¿de quien era propiedad el territorio de la antigua palestina otomana?¿que comunidad tenía mas derecho? La del Reino Unido venía otorgada por mandato de la Sociedad de Naciones. La nueva Turquía de Ataturk reconocía que ese territorio ya no le pertenecía y que aceptaba que estuviese bajo mandato británico.

En realidad «Palestina» (entiéndase actuales estados de Israel, Palestina y Jordania) era una «terra nullius» (tierra de nadie) bajo una administración extranjera que no era su propietaria. Algo que era muy frecuente en territorios recién colonizados y una forma de despojar a sus habitantes originarios de sus derechos de propiedad ancestrales.

Los judíos reclamaban la tierra por ser un regalo del mismo Dios; los Árabes reclamaban la tierra por ser la tierra de sus ancestros, su patria. El conflicto estaba servido. Desde 1936 a 1939 las tribus árabes consideraron que Reino Unido les había engañado y había entregado a los sionistas judíos el derecho a poseer propiedades en Palestina. Fruto de aquella reclamación se produjo la Gran Revuelta Árabe en los prolegómenos de la segunda Guerra Mundial.

En 1939 Reino Unido publicaba el Libro Blanco sobre el futuro de palestina, también llamado Libro Blanco de MacDonald. En este libro Blanco se proponía crear un único estado llamado Estado de Palestina en el que conviviesen dos naciones, dos culturas que establecieran los mecanismos para hacerlo viable. También se volvía a prohibir la inmigración judía hacia Palestina y la prohibición a los judíos de seguir comprando tierras en Palestina.

La idea era buena pero ambas comunidades no estaban dispuestas a ceder en sus respectivas pretensiones y ambas acusaban a Reino Unido de traición a lo que prometió a ambas comunidades. Las hostilidades siguieron existiendo con posterioridad al acuerdo.

El régimen Nazi con su política racial (Shoah / Holocausto) contra el pueblo judío, provocó oleadas numerosas de judíos que huían de las zonas ocupadas hacia la Palestina británica, generando numerosos problemas y altercados con la población autóctona, tanto árabe, cristiana e incluso judía local. Por otra parte los recursos vitales de la población escaseaban.

El territorio inicialmente cedido por Reino Unido a los judíos era mas pequeño que el árabe, por lo que el movimiento sionista reclamó a los británicos ampliar su territorio para dar mas cabida a los judíos que huían de los nazis. Reino Unido para no ampliar la revuelta árabe decidió restringir el acceso de judíos a Palestina a través de la Agencia Judía, lo cual generó protestas en toda la comunidad judía internacional, al tiempo que ordenaba detener a los cabecillas de la revuelta árabe para que no se descontrolase la situación. Situación que acabó descontrolada por causa de la guerra mundial.

En 1945 finalizó la segunda Guerra Mundial, en 1946 se crea la ONU para garantiza la paz y evitar que hubiera una nueva guerra mundial. Tras constituirse el CSNU con los cinco miembros permanentes, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, URSS y China, se vio claramente la debilidad de Reino Unido y de Francia para seguir controlando sus mandatos, los cuales se dieron por finalizados en 1948.

Un año antes, 1947, se acordó establecer para la Palestina británica una division acordada de territorios con el fin de contentar a sionistas y árabes y que las luchas entre ellos cesasen. Estados Unidos había sustituido geoestratégicamente al Reino Unido en el orden mundial. La cercanía de Oriente Próximo y Medio a la URSS del territorio, le obligaba a tener aliados en la zona una vez descolonizada la región, de cara a establecer bases de apoyo para una supuesta confrontación con la URSS en el contexto de la Guerra Fría.

La URSS se unió en su geoestrategia a la mayoría de los nuevos estados árabes y a la Liga Árabe. Al igual que británicos y franceses trataron de mantener el control sobre sus áreas de influencia tradicionales. Estados Unidos apenas conocía la región y desconocía por completo la mayoría de acuerdos, compromisos y tratados internacionales. Su objetivo era equilibrar la balanza hacia sus propios intereses con el apoyo de sus aliados, principalmente de Reino Unido.

En ese sentido el reparto de territorios debería incluir al menos un aliado propio. Dada la gran comunidad existente de inmigrantes de Judíos, muchos de ellos influyentes, en Estados Unidos, optó por prometerles el restablecimiento del Estado de Israel conforme a los criterios del movimiento sionista internacional. Sin embargo Reino Unido le aconsejó que retrasase la proclamación debido al clima de conflictos entre judíos y árabes en la región. Sin embargo, Estados Unidos estaba necesitado de establecer una cabeza de puente en la región, por lo que hizo caso omiso a las advertencias de Reino Unido.

En 1947 se votó la «Partición de Palestina» obteniendo un resultado favorable a los intereses estadounidenses y en detrimento del pueblo árabe residente en Palestina (de ahí que comenzasen a ser conocidos como «palestinos»). Sin embargo se volvió a debatir sobre el libro blanco de 1939 algo que ambas comunidades rechazaban de plano. Comenzó entonces lo que se llamó la «guerra civil de Palestina» (Palestina británica), entre ambas comunidades.

Dado que los sionistas estaban mas organizados y mejor armados, contaban además con la influyente comunidad judía de Nueva York, presionaron en la ONU a favor de la creación del Estado de Israel sin esperar a finalizar el mandato británico.

En 1948 Israel proclama su Independencia sobre el territorio inicialmente asignado para establecer el «hogar Judío» pero debido a la guerra civil, aprovecharon para expandir su territorio de forma ilegal. Los palestinos apoyados por los jordanos (que se habían constituido en el Reino de la Transjordania con el beneplácito de la ONU) protestaron y la ONU una vez finalizado el mandato británico creo la UNSCOP con la idea de pacificar la región y apostar por dos estados en la Palestina Británica: Estado de Israel y Estado de Palestina, dado que la opción de unir ambas comunidades era misión imposible.

Esta idea en el transcurso de la guerra civil de Palestina, el autoproclamado estado de Israel y la inoperancia de la ONU en pacificar la región, provocó que finalmente los territorios de mayoría árabe de Cisjordania, Franja de Gaza y Jerusalén Este pasaran a estar bajo la soberanía de Transjordania (actuales Jordania y Palestina) y que el resto del territorio de mayoría judía estuviese bajo soberanía israelí.

La franja de gaza tras definirse las fronteras en la resolución 181 de 1946 y en el establecimiento de fronteras del Estado de Israel en 1948, la franja de Gaza, pasó a ser propiedad del Reino de Egipto, quien le prestó ayuda en la guerra (Primera guerra árabe israelí, 1947-1949) y quedó bajo su protección, dado que Cisjordania y Jerusalén Este pasaron a formar parte del Reino de Transjordania.

En 1967 Israel ocupó militarmente la franja de Gaza, junto a Cisjordania y los altos del Golán (Guerra de los seis días). En 1968 los exiliados palestinos constituyeron en Túnez, la Organización de Liberación de Palestina bajo el liderazgo de Yasir Hussein Arafat. La ONU aprobó la conocida como Resolución 242 en la que se ordenaba a Israel abandonar los territorios que había ocupado ilegalmente y pidiendo el cese al fuego en la región.

Durante el primer dominio militar israelí de la franja (1967- 1993) la ONU consideró la franja de Gaza como parte integrante de Egipto y Cisjordania como parte integrante de Transjordania y los altos del Golan como parte de Siria. La OLP consideraba estos territorios (a excepción de los altos del Golan) propiedad del pueblo palestino ocupado ilegalmente por Israel. Con el tiempo la OLP se convirtió en el actor regional que representaba los intereses nacionales del pueblo palestino ante la ONU.

Fue en los acuerdos de Camp Davis de 1978, tras la guerra del Yom Kippur, en los que Israel reconocía a la OLP como representante del Pueblo Palestino independiente de Jordania. Por primera vez tenían un interlocutor propio con voz aunque aun, de momento sin voto.

En 1993 fruto de las negociaciones entre Yitzhak Rabin y Yasir Arafat se logró un compromiso, conocido como «acuerdos de Oslo», por los que el territorio unido palestino: Cisjordania, Jerusalén Este (ocupado por Israel en 1981) y la Franja de Gaza se convirtieran en una autonomía política auspiciada por la ONU dirigida por la OLP, cuyo líder se convertía de iure en Autoridad Nacional de Palestina.

Se estableció Ramala como capital de la autonomía palestina. Aquel fue el embrión para un futuro Estado Palestino independiente. Israel se comprometía al mantenimiento de la paz, pero se reservaba el derecho a intervenir en el territorio cuando su seguridad estuviese en peligro. Los Palestinos aceptaron porque volvían a recuperar la propiedad teóricamente del territorio.

Aquellos acuerdos se vieron malogrados por el auge de organizaciones religiosas y políticas nacionalistas en ambas partes, por un lado los sionistas consideraron que Rabín les había traicionado y comenzaron a organizar a sus seguidores en un intento por reanudar las campañas militares contra los palestinos. El aumento de población inmigrante judío puso en marcha el movimiento de colonos en territorio ocupado. Lo que motivó la condena internacional hacia Israel.

Por parte palestina comenzaron a hacer lo propio con organizaciones terroristas de origen nacionalista, al margen de los dirigentes – que trataban de mantener el orden y el el «status quo» con Israel – que una vez asentados en Ramala, cayeron bajo la lacra de la corrupción e inestabilidad interna en una lucha de banderías tras la muerte (supuestamente por envenenamiento) del líder Y. Arafat en 2004.

Con el tiempo transcurrido desde aquellos acuerdos de 1993 la población tanto de Israel como de Palestina se han quedado estancados en una lucha por el territorio sin que ninguna de ambas partes supieran como salir del bucle del odio, el fanatismo y la intolerancia.

Entraron en una dinámica autodestructiva tanto dentro de cada país, como entre ellos que ha hecho hasta el momento imposible cualquier reconciliación y solución definitiva al pecado original que se situa en 1948 y en 1967. Israel y Palestina quieren «Todo o Nada y hasta las ultimas consecuencias» La interferencia de potencias externas ha agravado mas que solucionado el problema inicial.

La ultima batalla de Gaza ha dejado en un limbo jurídico la propiedad de la misma. Israel cree que por derecho de conquista le pertenece, Estados Unidos solo reconoce a Israel como dueño de la Franja. La ONU considera que la franja es parte integrante del Estado Palestino (en 2024 fue reconocido por 145 de los 193 países de la ONU).

La situación de demolición y arrasamiento de la Franja, con millones de personas desplazadas de forma forzada hacia el Sur, deja a la Franja en un limbo jurídico porque ni Israel ni Estados Unidos reconocen el Estado Palestino. Hamas gobernaba la Franja de Gaza hasta la segunda ocupación militar israelí. Pero ya en teoría no lo hace dado que su cúpula se encuentra en el exilio, en estos momentos no existe ninguna autoridad reconocida palestina. Salvo que se considere que provisionalmente el presidente Mahmoud Abbas desde Ramala (Cisjordania) sea el gobernante de iure de la Franja de Gaza que no olvidemos ocupa de facto militarmente Israel de momento.

En definitiva y siguiendo la doctrina de la ONU y los tratados internacionales vinculantes, la franja de Gaza actualmente es propiedad del Estado Palestino (reconocido por la Asamblea General de la ONU a la espera de establecer su membresía) y a lo sumo del pueblo palestino representado (a efectos de la ONU) en la OLP (que sigue existiendo). Pero en ningún caso pertenece al Estado de Israel (potencia ocupante y re-ocupante) y mucho menos a Estados Unidos, que carece de todo fundamento de derecho de propiedad sobre la franja de Gaza.

Donald Trump si quiere reconstruir Gaza, lo cual no sería mal visto, deberá negociar antes con los palestinos, sus legítimos propietarios. Lo que no puede hacer es apropiárselo sin contar con los palestinos y la ONU, por mucho dinero y poder que posea. Hay normas internacionales y están para que se cumplan.

Creo que la ONU, que tiene mecanismos para ello, debería interponerse entre los que quieren aprovecharse de la salvaje crueldad humana para ganar territorios y acumular riqueza también de forma salvaje. La ONU debería, sin duda, tomar el control, como lo hizo su antecesora la sociedad de Naciones bajo la solución de los dos estados, Israel, y Palestina con fronteras seguras.


Deja un comentario