Padre de la Patria Andaluza
El 28 de Febrero de 1981 fue el día en el que se aprobó el Estatuto de Autonomía de Andalucía. De ahí que cada 28 de febrero se celebre el dia oficial de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Actualmente la mayoría de estados del mundo son estados compuestos que se organizan regional o localmente con varios tipos de subdivisiones. Existe un gobierno central o federal y gobiernos regionales o locales con distintos nombres y organización. Pero no siempre fue así, durante el siglo XVIII y XIX se constituyeron los «Estado – Nación» con gobiernos centralizados y en algunos casos con gobiernos locales subordinados a un único gobierno central. Estados que se basaban en ideologías nacionalistas generalmente raciales y excluyentes
En España desde 1707 existía un único «estado-nación» centralista que basaba su nacionalismo en la historia, en la religión, en la lengua y en la cultura común. Con la llegada de la nueva dinastía reinante, los Borbón-Anjou, se pasó de ser un estado compuesto polisinodial, los «Estados de la Monarquía Hispánica e Imperio Hispánico, a ser jurídicamente un único estado-nación denominado Reino de España e Indias, con un gobierno central único en la Península y gobiernos de encomienda real (virreinatos, corregidurías, intendencias, capitanías generales…) en las colonias de su vasto imperio.
Jurídicamente Felipe V (1701-1724; 1724-1746) a partir de la promulgación de los Decretos de Nueva Planta para los antiguos estados de la monarquía hispánica: Reino de Aragón (1707 y 1711), Principado de Cataluña ( 1714), Reino de Valencia (1707) y Reino de Mallorca (1716) eliminó el sistema medieval que existía hasta entonces en el conjunto de los territorios pertenecientes a la «monarquía hispánica«.
Todos estos territorios, incluyendo posteriormente el Reino de Navarra, fueron anexados al reino de Castilla y León creando así un único «Estado» que englobaba, por decisión real, una única «nación», la española, al ser la nación resultante de la unión de todos los pueblos peninsulares. A partir de Felipe V en la documentación oficial todos los monarcas posteriores se denominaron «Reyes de España», eliminando las denominaciones territoriales anteriores. Solo incluyeron, después de España, el resto de territorios externos de la península, sobre todo los Italianos, que rendían vasallaje al rey de España.
Desde entonces los monarcas españoles eliminaron toda referencia a la historia diferenciada de los antiguos estados. Se eliminaron las lenguas regionales, las instituciones que les eran propias, sus banderas y todo aquel rastro cultural que las diferenciaran de las castellanas.
Felipe V convirtió los antiguos estados en Provincias, no sólo en la península, sino también en el imperio. Esta damnatio memoriae se justificaba por la Guerra de la Sucesión Española y la derrota del bando austracista que motivaron los decretos de Nueva Planta.
Pese a ser un decreto real, a los habitantes de estas nuevas provincias españolas: Vascos, navarros, aragoneses, catalanes, valencianos y mallorquines no les gustó que les eliminasen sus señas de identidad históricas y el hecho diferencial con respecto a los Castellanos.

Por otro lado los castellanos dejaron de ser una única nación, para convertirse en una nueva nación compuesta, creada artificialmente por decisión del monarca. De repente compartían nacionalidad con los gallegos, los asturianos, los cántabros, los leoneses, los extremeños, los andaluces y los murcianos. Algo que también disgustaba a estos nuevos españoles.
Fruto de aquella imposición comenzaron a surgir movimientos al principio regionalistas y culturales que reivindicaban recuperar sus «fueros» y sus señas de identidad. Estos movimientos fueron reprimidos con el fin de imponer la «españolidad» del reino, a la que comenzó a denominarse la «patria común» de todos los españoles. frente a estos regionalistas «periféricos«, surgió el patriotismo español unificador y centralizador.
Durante el siglo XIX este regionalismo periférico tuvo un apoyo especial con motivo de la llegada al trono de la reina-niña Isabel II. El Infante don Carlos Maria Isidro de Borbón y Borbón-dos Sicilias, se negó a reconocer como soberana a su sobrina Isabel II.

Se autoproclamó como Rey de España (como Carlos V) y con ayuda de los nobles regionalistas afectados por los Decretos de Nueva Planta: vascos, navarros, aragoneses, catalanes, valencianos y mallorquines, a los que les había prometido reconocer su hecho diferencial y el respeto a sus fueros históricos. Esta alianza dio paso a las llamadas «guerras carlistas».
El carlismo fue un movimiento de tipo regionalista y foralista que fomentó la recuperación de la memoria histórica acerca del sistema de gobierno de los Austrias en España, es decir el sistema polisinodial de las cortes reales diferenciadas de la Cortes Castellanas. Don Carlos quiso reconocer el carácter diverso de los pueblos que constituían «España».
A raíz del carlismo muchos eruditos comenzaron a profundizar en la idea de España desde distintos puntos de vista. Muchos entendían que España, derivada del latín Hispania aludía al territorio peninsular. Otros consideraban que aludía al Estado llamado Reino de España e Indias. Otros que aludía al solar o patria propia de la nación española. Muchos comenzaban con una pregunta clave ¿Qué es en realidad España? una pregunta que se hizo muy popular a finalizar el siglo XIX tras disolverse el Imperio Español.
Surgieron entonces los cronistas que desempolvaban literalmente legajos que permanecían en oscuros sótanos, que no habían sido analizados en siglos, que encerraban en su interior la historia «perdida u olvidada» de los reinos-naciones antiguas de la pueblos que habitaron su territorio ancestral. Surgen así escritores, cronistas y los primeros arqueólogos que trataron de redescubrir su propia historia «nacional«.
Los catalanes quienes fueron dotados de autonomía política en 1903, tras ser aprobado el «Estatuto de Nuria» gracias a la Ley de Mancomunidades de Provincias , impulsada por Antonio Maura, mallorquín, Presidente del Consejo de Ministros, abrieron paso a que otras diputaciones provinciales se unieran regionalmente.

Las tres provincias vascas, o «vascongadas» en la época lograron hacer un estatuto de autonomía, «Estatuto de Estella» pero no pudieron verlo aprobado debido a que el gobierno frenó en seco otras autonomías. Los Catalanes estaban pasando de un catalanismo regional y cultural, a un nacionalismo político catalán. Convirtiendo lo que era una aspiración de los catalanes en una batalla política y callejera, semana trágica de Barcelona 1909, entre los partidarios de la autonomía y los partidarios del centralismo.

Otras regiones como Galicia, Asturias y Cantabria, Andalucía, Valencia apostaron también por el autonomismo como marcador político frente al centralismo «Castellano».
En Andalucía el regionalismo existía desde antiguo, cuando se estudiaba geografía de España, al llegar a Andalucía, se hablaba de dos subregiones con características geográficas diferenciadas: la baja Andalucía, o «Bética» que cubriría el Valle del Guadalquivir y la alta Andalucía o «Penibética» que cubría la zona montañosa suroriental de la región.

En 1918 se convocaron a los partidarios del autonomismo a una Asamblea que se celebró en Ronda (Málaga). En dicha convención se acordó trabajar para elaborar un estatuto de autonomía para Andalucía, Blas Infante, Notario oriundo de Casares (Málaga) y otros intelectuales de la época diseñaron la bandera, el himno, establecieron que la capital debía estar en Antequera, definieron los hitos históricos y culturales que a su criterio, fundamentaban el «hecho diferencial» y su justificación para solicitar la autonomía conforme a la Ley de Mancomunidades de 1903.
Por entonces y en los meses previos a la asamblea, ya había muchas disputas entre los políticos, intelectuales y congresistas procedentes de Sevilla que deseaban su propia autonomía con Huelva, Cádiz (Bahía de Cádiz) y Córdoba (sector occidental de la provincia), con los de Granada que le interesaba también su propia mancomunidad con Cordobeses (Sector suroriental), Malagueños, Jienenses y Almerienses. Los de Córdoba y Cádiz (zona del Estrecho) se aliaron con los malagueños, en un intento por crear una tercera mancomunidad diferenciada.
Finalmente llegaron al consenso de crear solo una comunidad donde estuvieran mancomunadas las ocho diputaciones provinciales. La elección de Antequera (Málaga) fue para evitar que hubiera conflictos entre sevillanos y granadinos. su posición en el centro de la región y sus excelentes comunicaciones entre la alta y baja Andalucía ayudaron también para articular la región.
La bandera , blanca y verde con el escudo andaluz, tiene un simbolismo que auna la historia regional: Los colores proceden de la antigua bandera Andalusí, aludiendo al pasado musulman de la región, aludiendo tanto a Sevilla como a Córdoba y Granada.

El escudo, diseñado por Blas Infante, hace alusión al mito de Hércules (o Herakles) separando las dos columnas, que alude al estrecho de Gibraltar y a Cádiz en general; así como a la herencia cultural compartida con el norte de África (Ceuta pertenecía a Cádiz en la época y Melilla a Málaga) . También alude al pasado griego, fenicio, cartaginés y romano de la región.
El himno también es obra de Blas Infante que tomó la idea de la canción infantil «Santo Dios» (Cantillana, Huelva) por lo que alude al nacimiento de Andalucía con identidad propia, con un fin de mejorar la vida de los andaluces. Pero también el sentido religioso del pueblo andaluz. Era cantada también por los jornaleros del Valle del Guadalquivir, por lo que alude también a la Andalucía pobre de aquellos años que necesita apoyo y ayuda para salir adelante.
Los ideales de Blas Infante y los autonomistas andaluces se vieron frustrados en 1936 con su asesinato y con el fin del movimiento andalucista que él puso en marcha, habrá que esperar a 1977 cuando se constituya el «ente preautonómico andaluz» y 1981 cuando el estatuto sea aprobado definitivamente.
El Sueño de Blas Infante y de los autonomistas de 1918 se cumplieron en gran parte, salvo por dos razones, que la capital finalmente fue establecida en Sevilla, cosa que no gustó a Granada y la zona oriental de la comunidad. Pese a estas tradicionales disputas, finalmente se acordó que el TSJA estuviese en Granada y que Málaga fuera considerada como la capital económica de Andalucía.
En los últimos años ha surgido un movimiento nacionalista político (Partido «Nación Andaluza» ) minoritario y el andalucismo histórico (Partido Andalucista) se ha dividido por la polarización política en las últimas décadas. las reivindicaciones y los debates entre centro y periferia se mantienen en los mismos términos que en décadas anteriores. Incluso en Andalucía se cuestiona el «centralismo de Sevilla», además del «centralismo de Madrid».
Andalucía tiene sabor regional, nacional y autonómico, demostrando así su diversidad y pluralidad, su carácter cosmopolita, acogedora y su mente abierta. El lema autonómico, acuñado en la Asamblea de Ronda de 1918, es «Andalucía, por si, por España y la Humanidad«.
De todos los interpretes, para mi la que mejor supo darle entonación precisa fue la cantante andaluza Rocío Jurado.
Himno de Andalucia por Rocio Jurado
(Créditos a quienes correspondan)