Forja de las autocracias

«La mejor estrategia es la que consigue, por medio de la diplomacia y negociaciones, abortar el conflicto, haciéndolo innecesario» (Sun Tzu. «el arte de la Guerra», ed.2007)

En la historia de la humanidad siempre han existido señores de la guerra y trabajadores de la paz. No se sabe a ciencia cierta cuando comenzaron las guerras en el mundo, que es tanto como decir cuando comenzó la violencia en el mundo.

Entramos de lleno en un debate filosófico y teológico sobre el bien y el mal, la bondad y la maldad, ángeles y demonios, halcones y palomas. Pero en realidad bien y mal son dos caras de la misma moneda.

El bien solo es perceptible en oposición al mal y el mal es perceptible en oposición al bien. Pero la cuestión es que quien establece el bien y el mal. Para el atacante en una guerra el bien está de su parte y el mal de parte del enemigo. Pero para el enemigo el bien está de su parte y el mal de parte del Atacante.

Sobre esta dialéctica se han forjado todos los sistemas de propaganda del mundo y también los sistemas religiosos. Los buenos vivirán, los malos, morirán. Los buenos serán glorificados y los malos serán condenados.

Una filosofía que Niccola di Bernardo di Maquiavelli en su magna obra «El Príncipe» (1531) expuso con gran claridad. Si bien Maquiavelo tuvo como arquetipo de «principe» al emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico (1519 -1556) el modelo es exportable a otros autócratas europeos coetáneos y posteriores.

Maquiavelo consideraba que el autócrata no nace como tal, sino que se va forjando a medida que va alcanzando la cima del poder absoluto. Al principio necesita crear un entorno favorable a la adquisición de fama, riqueza y finalmente poder. La fama viene dada tanto por su esfuerzo personal o colaborativo por destacar (meritocracia); como de adquisición de fama gracias a la percepción que de él tiene la sociedad (propaganda)

Luis XIV de Francia (1643-1715) declaró «el Estado soy yo» y mantuvo una tensa relación con el Papa de Roma sobre quien debía prevalecer, si el Papa, que era «vicario de Cristo», o Luis que era un «ungido» por Dios. En su reino Luis XIV era la propia reencarnación divina, según su propia propaganda áulica y por tanto estaba sobre todo poder terrenal, no sometido a su dictado sagrado. Luis XIV está considerado el arquetipo de «Monarca Absoluto de Derecho Divino».

Pero la autocracia no es sólo cosa de monarcas, reyes y príncipes, se da también en regímenes republicanos, como por ejemplo durante la revolución Estadounidense (o Guerra de la Independencia de EEUU) George Washington, comandante en Jefe de las tropas coloniales rebeldes, logró obtener una gran fama debido a sus éxitos en el campo de batalla. Tanto éxito tuvo que una vez concluida la revolución, algunos próceres del independentismo estadounidense, quisieron coronarlo como «Rey de los Estados Unidos». Distinción que Washington rechazó porque era partidario de un régimen republicano.

Sin embargo en la Constitución de 1787, actualmente vigente, la figura del Presidente Federal se dibujó a imagen y semejanza de las monarquías europeas y singularmente de la británica. Es decir un monarca constitucional, sin corona, por tanto electivo, pero con un poder casi absoluto al otorgarle el poder ejecutivo. El presidencialismo y el derecho a veto por parte del presidente, ha sido siempre la característica mas distintiva del poder en Estados Unidos desde su fundación.

Si bien algunos próceres de la independencia eran cautelosos de no repetir los errores de las monarquías europeas absolutas confiriendo todo el poder a una sola persona (autocracia). Tenían muy pocas referencias en las que basarse, la Confederación Suiza y las ideas ilustradas francesas (Marqués de Lafayette, como principal asesor).

Como precaución a una nueva invasión británica, los constitucionalistas estadounidenses dotaron al Presidente Federal de plenos poderes en «tiempo de Guerra o peligro de guerra», lo cual significaba dejar una puerta abierta a la autocracia.

También ocurrió en otras «revoluciones» donde se plantearon si sustituir el modelo monárquico absolutista por el modelo presidencialista o semipresidencialista. Es decir ¿Debía una única persona tener el poder absoluto, o este debía repartirse? en muchos casos se plantearon monarquías constitucionales en el sentido de quitar el poder absoluto al monarca y someter al monarca a una constitución; o una monarquía parlamentaria en la que el monarca carece de todo poder político. En otros se prefería el modelo republicano, aunque también existía el problema de dejar o no abierta una puerta a la autocracia.

La revolución Francesa al igual que la Estadounidense dejó también abierta la puerta, pero no otorgó al Presidente tanto poder como el Estadounidense, dado que el sistema que se impuso en 1793 fue la de una república parlamentaria unitaria y centralizada, en la que el presidente tenía un poder limitado, siendo el Legislativo (Convención Nacional) quien ostentaba la mayor carga del poder en Francia. El Primer Ministro estaba al mando del pais, pero como ejecutor de las directrices emanadas del parlamento, no del presidente.

Tanto poder tenia el primer ministro que derivó en un directorio de cinco miembros que eliminó la Convención (1795) y que creó el Consulado y de ahí se llegó al consulado único y vitalicio de Napoleón Bonaparte en 1799, para auto coronarse como «Emperador de los Franceses en 1804, inaugurando así la primera dinastía «plebeya» de mundo.

A raíz de Napoleón el miedo a dar tanto poder a una persona obsesionó a aquellos que consideraban que la autocracia debía evitarse a toda costa. Los bonapartistas en Francia consideraron a posteriori que tener a uno sólo en el poder generaba mayor eficiencia y desarrollo, que dejar el gobierno de las naciones a un parlamento ineficaz y que frenaba el desarrollo. Se basaban en el desarrollo económico, jurídico y social que hubo en Francia durante el mandato de Napoleón I de los Franceses (1804-1815). Fue la época de mayor expansión imperial de Francia, no sólo en el continente europeo, sino en todo el mundo. De esta forma autocracia unida a imperialismo y a la fama del ejército. Dio el modelo a muchas dictaduras, civiles y militares, posteriores.

En aras de la eficiencia y de la ausencia de conflictos, se crearon en en el mundo muchas dictaduras (autocracias) durante el siglo XX: como la de Adolf Hitler en Alemania, la de Benito Mussolini en Italia, la de Francisco Franco en España, la de Oliveira Salazar en Portugal, la del Mariscal Pétain en el régimen de Vichy, la de Josef Stalin en la Unión Soviética, la de Mao Tze Dong en la República Popular de China, la de Ho-Chi Ming en Vietnam, la «monarquía» comunista de los Kim en Corea del Norte, la de Pol-Pot y Jemeres Rojos en Camboya, las de Fidel y Raúl Castro en Cuba, la de Augusto Pinochet en Chile, la de Juan Domingo Perón en Argentina, la de Noriega en Nicaragua, la de Hugo Chávez en Venezuela, o la de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, la de Muammar el Gaddafi en Libia, la de Gamal Abdel Nasser en Egipto, la de Mobutu Sese Seko en Zaire, la de Saddam Husein en Iraq, el régimen de los Ayatola en Irán, las «monarquías absolutas del golfo Pérsico» , entre otras muchas. Todas ellas presentadas por la propaganda propia como buenas, necesarias, justas, eficientes y que contribuían a la paz.

Después de la segunda Guerra Mundial se acordó crear la ONU como un organismo supranacional que fuera guardián de la paz mundial, fomento del desarrollo y protector de las naciones sometidas a una autocracia o en tiempos de guerra. Se estableció un nuevo orden mundial en el que la democracia representativa era el régimen más idóneo para preservar la paz, estableciendo que la autocracia y las oligarquías eran regímenes incompatibles con la paz, por lo que estas debían desaparecer, así como los grandes imperios (Descolonización) que alimentaban dichas autocracias y oligarquías.

Sin embargo los partidarios de la autocracia no dejaron de existir, ni tampoco la idea imperial y colonial. La paz pronto se vio puesta en cuestión por el nacimiento de la primera Guerra Fría (1945-1993) que puso a prueba todos los mecanismos de la ONU para la paz, sin mucho éxito. Los autócratas que se forjaron en la guerra fría, consideraban que la ONU y la democracia representativa les limitaba su margen de maniobra. Por lo que optaron por presentar batalla.

La Guerra fría combinaba el ataque militar convencional (con ejércitos) con ataques «culturales» (propaganda) que pusieron en cuestión el orden de 1945, estableciendo nuevas alternativas al orden «Americano» occidental. Efectivamente hubo naciones nuevas (Sudeste Asiático, África) que habían sufrido el colonialismo territorial europeo que no supieron desarrollarse en libertad e independencia soberana. Muchos de ellos se constituyeron en autocracias tras guerras étnicas, revoluciones sociales, levantamientos militares, muy sangrientas y de gran violencia.

Autocracias que aceptaron la recolonización de sus antiguas metrópolis o de otras metrópolis para poder subsistir, inicialmente de forma transitoria, pero con el tiempo perduró el hambre y el conflicto. Pero las metrópolis occidentales no podía recolonizar, por lo que optaron por la neocolonización económica y comercial. A cambio de sostener en el poder al autócrata, los recursos naturales serían esquilmado (a modo de pago en especie o compensación) por la potencia neocolonial.

Estados Unidos y la mayoría de los países europeos optaron por defender el orden de 1945, también en el plano cultural propagandístico. Occidente es bueno, los rusos o soviéticos son los malos. En la URSS se decía lo mismo pero a la inversa. Entraron ambas potencias EEUU y la URSS en un bucle de acusaciones mutuas sin término.

Los países europeos crearon la Comunidad Económica Europea (1955-1992) con el fin de tener su propio orden europeo basado en el clásico equilibrio de potencias, pero con la salvedad de apostar por la democracia representativa como eje troncal de la nueva comunidad, para evitar las autocracias y mantener la paz en el continente bajo los principios fundacionales de la ONU.

Sin embargo en 1955 eran tan solo 6 países europeos, en algunos como España o Portugal aun había dictaduras, toda la Europa del Este europeo eran estados satélites de la URSS, incluida Alemania Oriental. Europa del Norte mantenía su propio orden escandinavo aunque orientado hacia occidente. En 1973 se incorporaron Gran Bretaña e Irlanda, con lo que la CEE se fue escorando hacia Occidente y la Guerra Fría también se extendió al continente europeo aunque sólo en su versión «cultural» propagandística. España y Portugal no entraron hasta 1986. En 1992 surgió la UE actual.

En América Central y Sudamérica aun había dictaduras y regímenes autocráticos a medio camino entre la Autocracia y la oligarquía. La influencia estadounidense en el territorio se dejó sentir durante toda la Guerra Fría y también fue frente de batalla, dado que había muchas organizaciones, guerrillas y regímenes próximos al Sovietismo y al Maoísmo. La polarización fue extrema en el continente. Las repúblicas «bananeras», las «narcorepublicas» y los levantamientos indigenistas, fueron motivaciones para crear y destruir autocracias, para a continuación crear nuevas autocracias que aceptaban el neocolonialismo de EEUU.

La ONU fracasó en su intento de evitar las autocracias e imponer a nivel mundial las democracias europeas. Todo ello generó desde los años 90 del pasado siglo mucha desconfianza, muchos problemas y un gran cuestionamiento del Orden Mundial creado en 1945. Ese descontento ha estado desde esa década alimentando a la internacional «ultra» como se la conoce en Europa, es decir a los autócratas del mundo o aspirantes a autócratas. En cambio la democracia representativa ha sido cuestionada desde todos los frentes, no solo desde los autócratas, sino desde la izquierda Postsovética tanto Europea como de América, en favor de la democracia social o democracia directa.

A principios del siglo XX comenzaron a visibilizarse nuevos autócratas y aspirantes a ser autócrata en la escena política mundial. Recogieron la llama autocrática de sus antecesores, principalmente de los grandes autócratas de las décadas de 1920-1940, pero tras un proceso de revisión incluyeron elementos propios del siglo XXI, como por ejemplo la capacidad para influir en los sentimientos de la gente gracias a la Inteligencia Artificial y usar Internet, como autopista principal para su propaganda hasta límites desconocidos.

Influyen en las elecciones legislativas y presidenciales, orientan el voto de la gente, crea a través de bulos, fakes y desinformación universos paralelos que hacen creer a los adeptos que una mentira es realidad y que aquellos que desmontan esas mentiras son los enemigos a eliminar. Ellos son los buenos y su revolución es necesaria, es justa, es buena y va a crear un paraíso terrenal que de otra forma no podría crearse. Sus ataques van in crescendo, hasta límites intolerables y fuera de lo que se considera la buena educación, la cortesía o la defensa de ideas con argumentos y fundamentos. El Salvajismo que practican es brutal, la teoría del caos llevada a la práctica.

El punto de arranque habría que establecerlo con la llegada a Europa de la Pandemia COVID-19 en 2020. Los dos años posteriores fueron de contención y de confinamiento de la población europea. Las leyes de alarma o de excepción se multiplicaron por todo el continente. Eso significaba restricción de libertad de movimientos ciudadanos y quedar en suspenso otras libertades ciudadanas como por ejemplo medidas que iban desde el toque de queda, pedir la comida por teléfono, restricción del ocio publico, cierre de bares y restaurantes, cierre de tiendas, hasta el no poder trabajar fuera del hogar, excepto en casos esenciales.

Los gobiernos asumieron mas poder en el plano ejecutivo y muchos parlamentos y tribunales apostaron por dar cobertura legal a los primeros ministros en la toma de decisiones, a fin de preservar en la medida de lo posible la democracia y evitar autócratas que aprovecharan la pandemia para hacerse con el poder absoluto.

Mucha gente que no estaba acostumbrada a estas formas de gobernar y que vio restringido muchos de sus derechos y libertades, comenzaron tras un año confinados a protestar y a cuestionar las medidas gubernamentales, incluso hubo algunos que Llamaron dictadores a los primeros ministros por las medidas mas drásticas en los momentos álgidos de la pandemia.

La UE se comportó como un verdadero estado federal y optó por hacer compras de vacunas, mascarillas, otros fármacos, etc… en común, acordaron una política económica y comercial común de guerra para combatir la pandemia de forma conjunta. Los estados asumieron que juntos podían ser mas eficaces que por separado. En todo momento se trató de ayudar a la gente sin perder la perspectiva del compromiso de la UE con la democracia. Las reglas de déficit excesivo se quitaron y se permitió a los estados endeudarse, todo ello para combatir la pandemia y evitar muertes.

Los que protestaban añadieron a su indignación por el recorte de sus derechos y libertades, que ellos erróneamente consideraban ilegal e injusto, se unió un nacionalismo excluyente, extremista y esencialista antieuropeo y una propaganda populista que atacaba por todas partes en los momentos álgidos y mas duros de la pandemia. Aprovecharon la pandemia para alimentarse del descontento de la población, adquirir fama y presionar al gobierno nacional, así como pedir la salida de la UE.

Boris Johnson en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, Salvini o Meloni en Italia, Weidel en Alemania, Kusinska en Polonia, Stocker en Austria, Orban en Hungría, Abascal en España, fueron los principales abanderados de la protesta «ultra» de Europa occidental y mediterránea. Algunos gobiernan, otros en la oposición. Ellos desean un alineamiento masivo hacia EEUU y la desaparición de la UE. Regresar a la identidad nacional de cada pais, aislamiento y proteccionismo.

Mientras en América aparece Donald Trump en escena (2017-2019) durante su primer mandato, mas institucional que el actual, que supone una escisión mas radical del Partido Republicano y en el que durante su primer mandato ya mostraba aires autocráticos, sobre todo tras su salida de la Casa Blanca en 2019 que protagonizó la lucha mediática del ataque populista al Capitolio como forma simbólica de levantamiento contra el orden establecido. Durante la administración Obama lideró las protestas referidas a las medidas gubernamentales contra la COVID-19 y sobre todo a su política sanitaria y de la implantación de la seguridad social nacional, en los mismos términos que sus homólogos europeos.

En Brasil J. Bolsonaro (2019-2023) se convirtió en autócrata durante su mandato cometiendo todo tipo de acciones inconstitucionales, por las que ahora se le está juzgando, e ilegales. Se dedicó a borrar del mapa todo lo realizado por su antecesor Michel Temer del Partido Democrático. Por lo que las protestas desde las clases bajas no se hicieron esperar generando un clima de violencia sistémica Sin precedentes desde los tiempos de las dictaduras brasileñas del siglo XX. En su mandato el pais también sufrió la pandemia global, pero Bolsonaro adoptó la posición de los negacionistas negándose a tomar medidas sanitarias y profilácticas, el mismo se infectó, Muchos muertos indignaron a la población. Bolsonaro fue removido de su cargo por un golpe de estado que dio paso a la restauración de la democracia.

En China desde 2013 gobierna Xi Xinping con una política de apertura hacia occidente en el contexto de un mercado libre global y de unas relaciones internacionales multilaterales. Sigue en esencia siendo una autocracia dado que China es un pais de partido único y el poder se concentra básicamente en manos del Presidente (presidencialismo) y China una dictadura donde aun existen presos políticos y violaciones de derechos humanos.

La apertura a occidente le ha granjeado fama de tranquilo, defensor del bienestar social de su gente en lo económico y social (Populismo), no en lo político donde no existen los derechos políticos como se vio en Hong Kong tras su reincorporación, buen diplomático y reacio a entrar en conflictos internacionales o generar situaciones de inestabilidad. Prefiere invertir en bienestar que en armas.

Con una economía saneada, China se ha convertido en el Gran Mercado de Extremo Oriente / Pacífico y en la primera potencia comercial mundial. Muchos países europeos le están agradecidos a China por haber adquirido deuda soberana europea, en los momentos mas complicados de la crisis de 2008, contribuyendo también al saneamiento y crecimiento económico en varios países de Europa. China contribuyó también a ayudar a Europa durante la Pandemia del Covid-19, dado que fue en china donde se originó el virus y sirvió para relanzar la cooperación y las relaciones internacionales entre países de la UE y China.

y llegamos a Vladimir Putin, antiguo ex agente marginal del KGB en la RDA , alienado por las doctrinas soviéticas e inspirado en la grandeza autocrática y teocrática del Imperio Ruso de los Romanov, incapaz de avanzar en la era postsoviética, contrario y crítico a Gorbachov y Yeltsin (Con quien fue Primer Ministro), optó por abandonar el comunismo, y seguir un revisionismo prooccidental y una idealización de una Rusia imperial que no se correspondía con la realidad en ese momento de fraccionamiento y disolución de la URSS.

Como presidente a partir del año 2000 en el que se alterna con Mendelev en la presidencia y vicepresidencia, se mostró desde el primer momento como un autócrata reacio a aceptar el nuevo orden ruso establecido por Gorbachov y Yeltsin y también el desprecio al derecho internacional o a los derechos humanos en la guerra de Chechenia (su vietnam particular), en la disolución de partidos políticos de la oposición, represión de protestas, manifestaciones y huelgas, encarcelamiento de periodistas y opositores políticos, prisiones infames, deportaciones a Siberia….

y no podemos olvidar a Benjamin Netanyahu, al que la palabra «antisemitismo» le sirve para justificar las mayores atrocidades de su gobierno contra el pueblo palestino o en su intento de burlar sistemáticamente el derecho internacional o de violar los derechos humanos de los Palestinos. Con un gobierno de coalición lleno de «Halcones» sionistas, colonos y ortodoxos que desean la aniquilación étnica de los palestinos.

Netanyahu ha de hacer frente también a las críticas que le llegan de la oposición y también de la sociedad civil y de los reservistas del ejercito de Israel, no solo por los crímenes de guerra de la batalla de Gaza, sino también contra la ocupación, y reocupación, de los territorios pertenecientes al Estado de Palestina, reconocido por la mayoría de países que integran la ONU.

Si a ello unimos los numerosos casos judiciales que tiene Netanyahu en su país y en la CPI, su papel como autócrata depende únicamente de continuar la guerra y así extender las leyes de Excepción eternamente. Por ello no duda en violar el alto el fuego y no duda en matar a niños, ancianos, impedidos, destruir hospitales, escuelas, residencias de ancianos…. con la excusa que son tapaderas del «terrorismo» que usa a los niños como «escudos humanos».

Mientras estas leyes de excepción estén vigentes Netanyahu es inmune y concentra en su gobierno todo el poder en Israel. Netanyahu está reprimiendo en Israel y en aquellos lugares del mundo donde tiene influencia o por apoyo de otro autócrata, tambien reprime cualquier ataque a Israel o que reconozca el Estado Palestino acusándolos de ser «antisemitas amigos de los terroristas de Hamas».

Antiguas democracias son hoy autocracias y van surgiendo como hongos por todas partes ante la incredulidad de los estados democráticos que no entienden que ha fallado para que se haya permitido esta nueva ola autocrática en el mundo. Quizás necesitemos mas de un orden mundial, pero antes necesitamos desactivar las autocracias, frenar las nuevas o nos impondrán sus dictaduras a los que aun creemos en la democracia. Salvemos la democracia.


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