Puertas abiertas a un nuevo orden mundial.

Ha pasado tres meses desde que el presidente Donald Trump asumió la presidencia federal de los Estados Unidos de América. En estos tres meses el mundo tal y como lo conocíamos ha desaparecido.

Históricamente tras un conflicto bélico mundial se ha establecido un «nuevo orden mundial» por parte de los vencedores de dichos conflictos. Podemos rastrear dichas formas al menos desde 1520, es decir , prácticamente desde el comienzo de la edad moderna europea. Pero eso no quiere decir que no hubiera anteriormente guerras y tratados de paz. Pero por lo general eran de tipo bilateral, muy localizados y muy personalizados. En ocasiones meras disputas familiares entre las dinastías reinantes.

A partir del siglo XVI un nuevo continente aparece en escena: América y el desarrollo tecnológico de los buques mercantes y militares proporcionó a los marinos europeos acceder a otros continentes como el africano y el asiático. Abriéndose entre ellos y Europa una amplia red de navegación comercial que llevó a las potencias europeas a convertirse en inmensos imperios coloniales.

Esta nueva dimensión exigía nuevas formas de gobierno, nuevas formas de comerciar, nuevos modelos económicos y reformas de tipo social y cultural para adaptarse al «nuevo mundo» , a una nueva época histórica para Europa, a un «nuevo orden europeo», pero también para los territorios conquistados y colonizados

Con la elección de Carlos V como emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico en 1519 y su consagración en Bolonia por el Papa como «Rey de Romanos» en 1520, se estableció un «nuevo orden mundial». A Carlos V se le asimilaba a Carlomagno e incluso a Alejandro Magno.

Carlos V fue el soberano mas poderoso de Europa, sus tierras abarcaban los territorios imperiales, las posesiones de la familia Habsburgo en Europa, las tierras pertenecientes y vinculadas a las coronas de Castilla y de Aragón, incluyendo tanto las tierras aragonesas en el mediterráneo, como las castellanas en América. Se casó con una infanta de Portugal para unir ese reino al resto de sus posesiones de la península ibérica, su hijo Felipe fue rey consorte de Inglaterra y rey de Portugal y su hijo Fernando incorporó las tierras de Hungría y Transilvania a las posesiones de los Habsburgo.

Como «Rey Católico» (título pontificio) y «defensor de la Iglesia Católica» trató de establecer como religión oficial de su vasto imperio el cristianismo católico, sin embargo ese proyecto le generó muchos problemas dado que desde el inicio de su reinado se produjo la reforma protestante y ello provocó el ciclo de cruentas «guerras de religión» que acabaron en el siglo XVII con la Paz de Westfalia (1648), donde de nuevo se estableció un «nuevo orden mundial».

En 1519 la Santa Inquisición Romana puso bajo vigilancia al monje agustino alemán, Martin Luther (Martin Lutero), bajo sospecha de herejía por sus escritos y sus enseñanzas. Durante la dieta de Worms, la misma que había elegido a Carlos V, hubo una audiencia ante el emperador con la presencia de representantes del papa y del propio Lutero, para que este pudiese explicar el sentido de sus textos que estaban en cuestión.

La reforma luterana dio paso a una pléyade de reformas religiosas que fueron en algunos casos socavando el poder de la Iglesia católica y en otros provocando levantamientos populares y revolucionarios contra la autoridad imperial en lo referente a los derechos feudales de los príncipes electores del Imperio.

La reforma luterana se extendió fuera de los territorios de los Habsburgo, ampliándose a Inglaterra, Francia, Escocia, Países Bajos, norte de Europa… no sólo afectó a Europa sino que también se expandió por las redes coloniales extraeuropeas, principalmente a través de las colonias inglesas y neerlandesas.


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